Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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martes, 20 de enero de 2009

Meet Jon Favreau


¿Conocéis a Jon Favreau? Pues tenéis trabajo, amigos, porque resulta que hay dos.

Esta mañana leo El País de ayer (a Cosica llega la prensa con un día de retraso, vous comprenez!) y me encuentro con un mini reportaje acerca de los discursos de Obama, que sin ser todavía históricos, ya le están granjeando mucha atención como orador. Para empezar, sus discursos han tenido una parte instrumental en la victoria electoral, durante toda la campaña, y en la noche de su victoria, Obama dejó a (casi) todo el mundo contento con lo que dijo.

Pienso que los americanos y el Mundo en general deben de estar contentos con un Presidente USA que cada vez que hable no suba el pan, para variar (tengo en mente ahora al Demonio, también llamado Bush hijo). Pero claro, cualquiera sabe que los políticos y las personalidades no escriben sus propios discursos y alocuciones, ni siquiera Fidel Castro (un inciso, ¿quién se los redactará a ese hombre? ¿Está dejando escapar Cuba un Premio Nobel de Literatura ahí?). El discurso de Navidad del Rey tampoco lo escribe el Rey, ni los del Príncipe, Zapatero, ministros, etc. Y Obama no iba a ser una excepción.

¿Quién se esconde, pues, tras Obama, el orador ilusionista y bien parecido? Leo en El País de ayer que a Obama le escribe los discursos Jon Favreau. ¿Cómo? ¿Jon Favreau? ¿El cineasta? ¿El actor de Friends –era el novio millonario de Monica- o Como en casa en ningún sitio (2008)? ¿El director de Iron Man (2008)? Por poco me da un patatus (así, sin tilde). Larga es la conexión entre cine y política en USA: presidente Reagan, gobernador Sorsenague, alcalde Clint Eastwood…. Ayer sin ir más lejos podíamos ver a Meryl Streep descotada o a Tom Hanks en el concierto-homenaje a Obama delante del Lincoln Memorial.


Pero la vida no podía ser tan bonita –ni tan bizarra-. Enseguida descubro que el Jon Favreau que le escribe a Obama los discursitos no es el mismo de las películas, es otro, pero no deja de ser una figura fascinante, de nuestro tiempo. Se trata de un chavalín de 27 años (repito: EL PAVO QUE LE ESCRIBE Y ESCRIBIRÁ LOS DISCURSOS AL PRESIDENTE USA ES UN CHAVAL DE 27 AÑOS). Un licenciado por una universidad jesuita, niño bonito que fue fichado por el equipo Obama en plan Cyrano de Bergerac. Aprendemos más cosas sobre él, escribe en los Starbucks, con un portátil (en la foto se le ve como el típico yanqui modelo “con camisa”) y es hiperfan de los videojuegos y el Facebook.

De hecho, el pavo tuvo problemas cuando Obama era enemigo de Hillary Clinton (ahora son coleguitas máximos: ella es la encargada de decirle dónde hay que tirar los misiles) porque unos amigos suyos colgaron en Facebook unas fotos suyas sin su consentimiento, y en una se veía a Jon Favreau cogiéndole la tetica a una figura de cartón de la Hillary. Tsk, tsk, tsk. Viene a reforzar la teoría de que hay que tener cuidadín con lo que nuestros amigos cuelgan en Facebook, ¿eh? He hablado de esto con varias personas en el último mes.


Leo en la noticia sobre Jon Favreau que estaba muy nervioso acerca del discurso de investidura de Obama, con todos los ojos del Mundo puestos sobre él. Recordemos, dice El País, “que en USA el discurso político tiene el rango de género literario”, y la verdad es que ahí están los discursos de F.D. Roosevelt, Kennedy o Martin Luther King, Jr. para atestiguarlo. También leo que (claro está) la noche electoral tenía escritos dos discursos, el que leyó Obama y otro de aceptación de la derrota. En el momento de escribir este post, el discurso de investidura de Obama ya ha sido pronunciado, pero yo no lo he podido ver ni escuchar. Mejor así, así escribo esto sin estar contaminado, yo me limito a augurarle lo mejor.


¿Cómo será eso de leer algo que ha escrito para ti otra persona? Debe sentirse uno con complejo de Monchito o Macario, ventriloquizado. En cualquier caso, prometo ponerme al día con este discurso de investidura en cuanto pueda, y prometo seguir atento a la carrera de este Jon Favreau. Y también a la del otro. ¿Qué oigo? ¿Iron Man 2 para el 2010? ¡Oroooooooooo!

martes, 28 de octubre de 2008

Barack Obama: Extraño fruto


“Los árboles del sur dan un extraño fruto”
-Billie Holiday


Hay una canción que siempre que la escucho me emociona, a veces me hace llorar. Bueno, claro, hay muchas, pero me estoy refiriendo a una de ellas. El tema en cuestión se llama “Strange Fruit” y la versión más conocida y la mejor la cantó en 1939 Billie Holiday. Hoy la he escuchado en un episodio antológico de Caso abierto, que se desarrollaba en 1963, por la época en que Martin Luther King, Jr. organizó su marcha sobre Washington DC para llamar la atención sobre la falta de derechos de los negros. Sí, fue cuando dijo su discursete aquel de “He tenido un sueño” y tal.

Hasta 1965 los negros y los blancos no fueron iguales legalmente en Estados Unidos, y no pudieron votar. Y decir que ya entonces la cosa se normalizó sería decir mucho. Hoy, a finales de 2008, parece que estamos a punto de asistir a la llegada a la Casa Blanca del primer presidente negro. ¿Será posible? Con truco, lo que queráis, en realidad es mulato: lo que queda bien clarito es que blanco no es, y más importante, no es el típico espécimen de la minoría dominante blanca y protestante.

Hoy nos hemos desayunado con la noticia de un complot de opereta para matar a Barack Obama, dizque que en virtud del color de su piel. Por inútil que se haya revelado esta intentona magnicida, pone de manifiesto un problema que hay, en USA no molan los candidatos demasiado radicales (ahí están los hermanos Kennedy, no santos, desde luego, pero descansen en paz). No es que Obama sea socialista como pretende su adversario McCain, pero está claro que a muchísimos norteamericanos les tocaría las narices tener como Presidente (y Comandante en Jefe de sus Fuerzas Armadas, no lo olvidemos) a alguien de su perfil.


Mientras tanto, el resto del mundo contiene el aliento, y cruza los dedos esperando que Obama gane el próximo día las elecciones por goleada. Que si le lleva a su rival nosécuántos puntos de ventaja en las encuestas, que si su merchandising se vende más (pese a contar los republicanos en sus filas con la mediática y circense Sarah Palin), que si en caso de celebrarse estas elecciones a escala mundial Obama ganaría en 190 países… Lo cierto es que las elecciones se celebran en USA y no en otra parte, parece una perogrullada pero no conviene olvidarlo. Mientras tanto, aquí en España, el país más socialista del globo y más obamófilo, me parto el culo viendo en la tele a Ana García-Siñeriz (musa progre par excellence) anunciando las patatas fritas McCain, que adivinad a quién pertenecen.

Demagogia aparte, ¿alguien sabe si de verdad el candidato McCain está vinculado a esa marca de comida? Molaría que sí, y que se fuese al garete igual que se fue Kerry, el dueño consorte del Ketchup Heinz. Si Obama gana se va a liar parda… ¿o no? ¿De verdad pensamos que iba a cambiar tanto el mundo, es decir, los USA? Lo de un presidente negro sí que será algo digno de verse. Hace tiempo ya hablé aquí de Obama, y el otro día una lectora me recriminaba,Porerror, dijiste que era imposible un presidente americano negro”. Confieso que pensé que antes veríamos a una mujer al timón del país: si Obama gana me comeré mi sombrero, como se dice en inglés.

Complots fantoches aparte, es posible que Obama esté en peligro si gana, hay mucha peña que no puede soportar a un presidente negro. Dios no quiera que le pase nada. De momento, y tras ver el episodio de hoy de Caso abierto, en el que había disturbios raciales, asesinatos, injusticias, canciones de la Motown, me doy cuenta de que hemos recorrido un enorme trecho con el tema racial, o mejor, que los USA lo han recorrido. “Los árboles del sur dan un extraño fruto, sangre sobre las hojas y sangre sobre la raíz”. Por cierto, supongo que sabéis que el “extraño fruto” al que se refería la canción de Billie Holiday, el que colgaba de los árboles, eran los cuerpos de los negros ahorcados en linchamientos.

lunes, 21 de julio de 2008

¿Cielo azul en Marte?


“Que cuanto place al mundo es breve sueño”
(Francesco Petrarca)


De buen rollazo, hoy no vengo en son de paz. “Vengo buscando pelea”, por hacerle una cita-homenaje a ese rockero sevillano que fue Silvio. Sé que entre los lectores de Estatuas Verdes hay acérrimos defensores de Los Serrano, y sé también que hoy no van a estar contentos. Esta noche no sabía si hablar aquí de Philip K. Dick, de William Shakespeare, de Pedro Calderón de la Barca, de Sigmund Freud o de Martin Luther King, Jr. y me he dicho “pues vamos a hablar de Los Serrano.

Sabéis por dónde voy, ¿no? Os voy a contar una anécdota. Cuando erais pequeños echaban en la tele un culebrón yanqui llamado Dallas (1978-1991), en el que salía un señor muy malo malísimo llamado JR. JR era un magnate del petróleo, aunque con el tiempo descubrimos que lo que le gustaba era la botella de destilado más que los barriles de crudo. Llego a ser tan famoso que hasta Pepe Da Rosa le dedicó una inmortal canción (“Del Cabo de Gata hasta Finisterre, hay que ver la gente cómo está con Jotaerre”).

Pues bien, en esa serie, se daba la circunstancia de que el personaje de Bobby moría atropellado por un coche. Al final de la temporada siguiente, el pavo volvía a parecer vivito y coleando (se ve que volvieron a contratar al actor), nada menos que en la ducha. ¿Cómo solucionar esto? Pues “simplemente” diciendo que TODA la temporada anterior, durante la que Bobby no salía por estar más muerto que Carracuca, había sido un sueño de su mujer. Sabéis por dónde voy, ¿no?


Este truquito de guionista ha pasado a la historia como una de las mayores chapuzas de la historia no ya de la televisión, sino de la narración de historias, junto al momento en que alguien se le ocurrió que un mini-alien verde visitara a Los Picapiedra. En América, de hecho, esto de la “temporada soñada” ha quedado como síntoma proverbial de mala calidad televisiva, y se hizo tan famoso que a lo mejor lo habéis visto referenciado últimamente en Padre de Familia.

No hay embrollo del que no nos puedan sacar las tres mágicas palabras “todo fue un sueño”. Creo recordar que el truquete también hacía las delicias de pequeños y mayores en la peli Desafío Total (1990), con Sharon Stone y Sorsenaguer. Todo fue un sueño, amigos, qué maravilla. Ya sabéis que en este blog no suelo opinar de lo que no conozco de primera mano pero hoy una amiga y lectora me ha contado en qué consistió el tan cacareado “gran final sorpresa” de la serie Los Serrano y por poquito no me cago de la risa.

Todo fue un sueño del Resines, pues vale. No, de eso nada. No lo permitiré. Es cierto que dejé de ver Los Serrano hace varios años, pero las tres primeras temporadas me las zampé religiosamente (o mejor, anticlericalmente: dado el tenor de la serie) y siento que me debéis algo. A todos los espectadores, que os han seguido fielmente durante todo este tiempo. A todas esas criaturitas que fueron a las rebajas de El Corte Inglés porque así se lo decía Fiti, Guille o Teté. A todos los que debimos sufrir en la radio la música de Fran Perea y de Santa Justa Klan.


Empecé con Silvio y con Silvio acabo. El “rockero del elevatore” se hizo inmortal cantando una de Pomus y Shuman con letra bastarda dedicada al Betis. El tema original, “His Latest Flame (Marie’s the Name)” lo cantó en su día don Elvis Presley como nadie (con permiso de Del Shannon). Precisamente Elvis Presley, en su especial de 1968 para la NBC, se fue de Martin Luther King cantando esa monumental barbaridad que algunos llaman canción titulada “If I Can Dream”. Y ya, para rizar el rizo, termino citando a No Me Pises Que Llevo Chanclas: “Despiértame”. Señores guionistas de Los Serrano: nos deben un final digno para la serie, así que pónganse a escribirlo.
 
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