
“Pero no le habían dicho nada. Se había enterado por casualidad, por error”.
-Roberto Saviano
Sí, sí, comprobadlo si queréis. Todo un año, 365 días y 272 entradas después, vuelvo a presentarme ante vosotros. Más viejo, más viajado, no sé si más sabio, pero desde luego que con más frío. Mucho ha cambiado el mundo en este pasado año: elección de Obama, muerte de auténticos Grandes, desaceleración-crisis-recesión económica, re-elección de Zapatero, Oscar a Bardem… Mucho ha variado mi mundo también: traslado a Cosica, casa nueva, nuevas lecturas, nuevos amigos, nuevos problemas, y sobre todo la experiencia del blog.
“Eso de saber” (por citar a vuestro favorito Carlos Goñi) que casi cada día hay que pensar, escribir y publicar un texto nuevo, obligación desde luego autoimpuesta pero que no deja de ser una obligación. Nunca una losa, pero sí un nubarrón en ocasiones, tampoco os voy a mentir. Horas robadas al sueño y a la cordura, siempre placenteras, eso tenedlo claro porque si no no lo haría. Y las risas. Lo mejor de Estatuas Verdes. Lo que yo me puedo reír escribiendo determinadas cosas, imaginando las caritas que más de uno vais a poner, porque a muchos de mis lectores los conozco un poco.

A muchos otros los he conocido a través de este fascinante medio, colegas electrónicos que han ampliado mis horizontes y que en no pocas ocasiones me han aportado cosas. No hay día en que no aprenda algo de los demás (hoy, sin ir más lejos, me he encontrado con un escupitajo en la puerta de mi casa). Pero de mis lectores solo aprendo cosas buenas: ¡toma jabón! :)
Cuando empecé, envié un correo a unas veinte personas, de las que curiosamente, 16 o 17 no leen el blog. Algunos lectores se fueron quedando por el camino. Otros muchos se han ido incorporando, muchos empezaron con vergüencita a la hora de comentar y a día de hoy son de participación diaria. Algunos empezaron muy activos y se han ido apagando, ni siquiera sé si me siguen leyendo. La última vez que hice el cálculo vi que la cosa iba por los 150 hits diarios: bien, bien… Pero que quede claro que esto no es un concurso, y menos matemático. Con que me leyera una sola persona, que fuera fiel, ya me daría por vindicado.

Y luego están los comentarios. Todo el que lleva un blog sabe que los comentarios ajenos son lo que más ilusión hace, con diferencia. Lo he dicho en otras ocasiones: mi opinión ya me la sé de memoria. Pero la posibilidad de compartir puntos de vista, a veces realmente sorprendentes, con otras personas… eso no tiene precio.
Intento que la temática del blog sea lo más variada posible, para no alienar a nadie. Cuando hablo de música (mi tema favorito: se nota, ¿no?) sé que hay gente que directamente no me lee. Si me voy de cultureta hay muchos que se me quejan. Si me pongo a hablar de una peli que nadie ha visto, corro el riesgo de aburrir. La tele es muy socorrida, todo el mundo la ve: o será que yo la veo mucho. Pero me gusta creer que siempre hay algo para alguien, no siempre acierto pero en eso está la emoción, ¿no?

Hacer pensar y hacer reír, esa ha sido desde su inicio la máxima de este blog. Y hoy que cumple un año quiero aprovechar la ocasión de darte a ti en concreto las gracias por leerme, a diario, de vez en cuán, de leerme hoy. Sé que doy las gracias más que Elvis Presley (otro de mis ídolos) pero lo hago porque valoro que en los tiempos que corren supone una hazaña dedicar unos minutos al día a leer estas cositas, y no digamos a escribir comentarios. Un año, “y vosotros que lo veáis”. Bienvenidos a Estatuas Verdes: el lugar donde cliché y audacia lingüística se comen la boca.
-Roberto Saviano
Sí, sí, comprobadlo si queréis. Todo un año, 365 días y 272 entradas después, vuelvo a presentarme ante vosotros. Más viejo, más viajado, no sé si más sabio, pero desde luego que con más frío. Mucho ha cambiado el mundo en este pasado año: elección de Obama, muerte de auténticos Grandes, desaceleración-crisis-recesión económica, re-elección de Zapatero, Oscar a Bardem… Mucho ha variado mi mundo también: traslado a Cosica, casa nueva, nuevas lecturas, nuevos amigos, nuevos problemas, y sobre todo la experiencia del blog.
“Eso de saber” (por citar a vuestro favorito Carlos Goñi) que casi cada día hay que pensar, escribir y publicar un texto nuevo, obligación desde luego autoimpuesta pero que no deja de ser una obligación. Nunca una losa, pero sí un nubarrón en ocasiones, tampoco os voy a mentir. Horas robadas al sueño y a la cordura, siempre placenteras, eso tenedlo claro porque si no no lo haría. Y las risas. Lo mejor de Estatuas Verdes. Lo que yo me puedo reír escribiendo determinadas cosas, imaginando las caritas que más de uno vais a poner, porque a muchos de mis lectores los conozco un poco.

A muchos otros los he conocido a través de este fascinante medio, colegas electrónicos que han ampliado mis horizontes y que en no pocas ocasiones me han aportado cosas. No hay día en que no aprenda algo de los demás (hoy, sin ir más lejos, me he encontrado con un escupitajo en la puerta de mi casa). Pero de mis lectores solo aprendo cosas buenas: ¡toma jabón! :)
Cuando empecé, envié un correo a unas veinte personas, de las que curiosamente, 16 o 17 no leen el blog. Algunos lectores se fueron quedando por el camino. Otros muchos se han ido incorporando, muchos empezaron con vergüencita a la hora de comentar y a día de hoy son de participación diaria. Algunos empezaron muy activos y se han ido apagando, ni siquiera sé si me siguen leyendo. La última vez que hice el cálculo vi que la cosa iba por los 150 hits diarios: bien, bien… Pero que quede claro que esto no es un concurso, y menos matemático. Con que me leyera una sola persona, que fuera fiel, ya me daría por vindicado.

Y luego están los comentarios. Todo el que lleva un blog sabe que los comentarios ajenos son lo que más ilusión hace, con diferencia. Lo he dicho en otras ocasiones: mi opinión ya me la sé de memoria. Pero la posibilidad de compartir puntos de vista, a veces realmente sorprendentes, con otras personas… eso no tiene precio.
Intento que la temática del blog sea lo más variada posible, para no alienar a nadie. Cuando hablo de música (mi tema favorito: se nota, ¿no?) sé que hay gente que directamente no me lee. Si me voy de cultureta hay muchos que se me quejan. Si me pongo a hablar de una peli que nadie ha visto, corro el riesgo de aburrir. La tele es muy socorrida, todo el mundo la ve: o será que yo la veo mucho. Pero me gusta creer que siempre hay algo para alguien, no siempre acierto pero en eso está la emoción, ¿no?

Hacer pensar y hacer reír, esa ha sido desde su inicio la máxima de este blog. Y hoy que cumple un año quiero aprovechar la ocasión de darte a ti en concreto las gracias por leerme, a diario, de vez en cuán, de leerme hoy. Sé que doy las gracias más que Elvis Presley (otro de mis ídolos) pero lo hago porque valoro que en los tiempos que corren supone una hazaña dedicar unos minutos al día a leer estas cositas, y no digamos a escribir comentarios. Un año, “y vosotros que lo veáis”. Bienvenidos a Estatuas Verdes: el lugar donde cliché y audacia lingüística se comen la boca.

