
Publico aquí este texto como favor a un amigo, que es su autor:
Hola, amigos. Mi nombre no importa, tampoco otros detalles de mi filiación. Baste decir que soy un ciudadano del mundo virtual –como gustan de decir los cursis-, mi vida es la red de redes (otra cursilada) o lo que viene a ser el Internismo.
Perdonad mi pobre expresión plagada de tópicos del lenguaje: es impropia de mí (será que se me está pegando al leer casi a diario Estatuas Verdes). Digo que es impropia porque mi estilo de escritura es mucho más excelso, podría decirse que soy poeta. Bueno, qué caray, serlo lo soy, otra cosa es que se me reconozca como tal. Soy amigo de Porerror, mi nombre no lo revelaré pero sabed que él suele a referirse a mí como “el buen XXXXXXX”. Leo con asiduidad Estatuas Verdes, pero también soy un fijo de Almanaque de Otoño, Critícamelo, Auditorio Ryman, Siete Piezas, Baile Cadera, Planeta Cúbico, La Hora Frisky, Orphangirl, Boys Just Wanna Have Fun, No te perdono…, Doin' the POP, El Gallo Verde, El Perro Lunar y muchísimos otros blogs que resultaría aquí tedioso listar.

Menciono esto porque para mí es de suma importancia la blogosfera, igual que yo lo soy para ella. Yo os leo a vosotros a diario, pero lo que hasta hora no sabíais es que vosotros también me leéis a mí. ¿Cómo así? ¿Tienes un blog? No, no, no… mi obra es más evanescente, más transitoria, es poesía de guerrilla urbana. Mi obra es como esa palabra obscena de la pintada en el metro de aquel tema de Paul Simon (por hacer un símil friki-cultureta a lo Porerror). Mi obra son las palabras, pero nunca obscenas. A diario la leéis casi sin reparar en ella: soy el autor de las palabras de verificación que Blogger os exige para dejar un comentario. ¿Sorprendidos? ¿Acaso pensabais que estas pequeñas palabrillas las generaba automáticamente un ordenador?
¿No habíais detectado en ellas el hálito de la poesía? Son pequeñas gemas, perlitas destiladas en las horas febriles de la creación poética: la madrugada, los atardeceres, determinadas noches de tormenta. Debo producir millares al día, Blogger me las reclama. En ocasiones las Musas me visitan y no doy abasto, por ejemplo hace un mes llegué a inventar más de 18.500 en un solo día. Sin embargo, ¡el aciago día del 24 de septiembre no se me ocurrió ninguna! En tales duros momentos hay que tirar de las reservas…

En cuanto a mi obra: no me engaño, la mayoría de la gente no presta la merecida atención a mis humildes creaciones. Pero ando en conversaciones con una importante editorial para publicar una antología de estas “greguerías electrónicas”, y si no, ya me caerá por ahí alguna subvención de la Junta de Andalucía. El negocio de las palabras de verificación es un poco lento: verdad es que se precisan miles y miles de estas palabras al día, pero también lo es que el género cuenta con unas estrictas reglas. Por ejemplo, deben evitarse las formas que resulten malsonantes, e incluso las parónimas con algún vocablo existente.
Mi obra maestra, la palabra de la que estoy más orgulloso es “reozois”, aunque no desdeño otras creaciones inspiradas como fueron “pirdaut”, “staliget” o “unymptiv”. Mi sueño –no lo oculto a nadie- es convertirme en un creador de éxito, de los de verdad. Para lograrlo, me estoy preparando las oposiciones a “Bautizador de operaciones policiales”, con la esperanza de algún día ponerle nombre, cual autor vicario, a alguna de las obras del Juez Garzón. Como poeta, suplico vuestra benevolencia. Y mientras tanto (“ovansu”, “delroi”, “extyeh”, “pseatade”, “etholob”, “promav”, “untwort”, “nochenc”, “aeming”, “subwhin”…), no paro de crear.
Hola, amigos. Mi nombre no importa, tampoco otros detalles de mi filiación. Baste decir que soy un ciudadano del mundo virtual –como gustan de decir los cursis-, mi vida es la red de redes (otra cursilada) o lo que viene a ser el Internismo.
Perdonad mi pobre expresión plagada de tópicos del lenguaje: es impropia de mí (será que se me está pegando al leer casi a diario Estatuas Verdes). Digo que es impropia porque mi estilo de escritura es mucho más excelso, podría decirse que soy poeta. Bueno, qué caray, serlo lo soy, otra cosa es que se me reconozca como tal. Soy amigo de Porerror, mi nombre no lo revelaré pero sabed que él suele a referirse a mí como “el buen XXXXXXX”. Leo con asiduidad Estatuas Verdes, pero también soy un fijo de Almanaque de Otoño, Critícamelo, Auditorio Ryman, Siete Piezas, Baile Cadera, Planeta Cúbico, La Hora Frisky, Orphangirl, Boys Just Wanna Have Fun, No te perdono…, Doin' the POP, El Gallo Verde, El Perro Lunar y muchísimos otros blogs que resultaría aquí tedioso listar.

Menciono esto porque para mí es de suma importancia la blogosfera, igual que yo lo soy para ella. Yo os leo a vosotros a diario, pero lo que hasta hora no sabíais es que vosotros también me leéis a mí. ¿Cómo así? ¿Tienes un blog? No, no, no… mi obra es más evanescente, más transitoria, es poesía de guerrilla urbana. Mi obra es como esa palabra obscena de la pintada en el metro de aquel tema de Paul Simon (por hacer un símil friki-cultureta a lo Porerror). Mi obra son las palabras, pero nunca obscenas. A diario la leéis casi sin reparar en ella: soy el autor de las palabras de verificación que Blogger os exige para dejar un comentario. ¿Sorprendidos? ¿Acaso pensabais que estas pequeñas palabrillas las generaba automáticamente un ordenador?
¿No habíais detectado en ellas el hálito de la poesía? Son pequeñas gemas, perlitas destiladas en las horas febriles de la creación poética: la madrugada, los atardeceres, determinadas noches de tormenta. Debo producir millares al día, Blogger me las reclama. En ocasiones las Musas me visitan y no doy abasto, por ejemplo hace un mes llegué a inventar más de 18.500 en un solo día. Sin embargo, ¡el aciago día del 24 de septiembre no se me ocurrió ninguna! En tales duros momentos hay que tirar de las reservas…
En cuanto a mi obra: no me engaño, la mayoría de la gente no presta la merecida atención a mis humildes creaciones. Pero ando en conversaciones con una importante editorial para publicar una antología de estas “greguerías electrónicas”, y si no, ya me caerá por ahí alguna subvención de la Junta de Andalucía. El negocio de las palabras de verificación es un poco lento: verdad es que se precisan miles y miles de estas palabras al día, pero también lo es que el género cuenta con unas estrictas reglas. Por ejemplo, deben evitarse las formas que resulten malsonantes, e incluso las parónimas con algún vocablo existente.
Mi obra maestra, la palabra de la que estoy más orgulloso es “reozois”, aunque no desdeño otras creaciones inspiradas como fueron “pirdaut”, “staliget” o “unymptiv”. Mi sueño –no lo oculto a nadie- es convertirme en un creador de éxito, de los de verdad. Para lograrlo, me estoy preparando las oposiciones a “Bautizador de operaciones policiales”, con la esperanza de algún día ponerle nombre, cual autor vicario, a alguna de las obras del Juez Garzón. Como poeta, suplico vuestra benevolencia. Y mientras tanto (“ovansu”, “delroi”, “extyeh”, “pseatade”, “etholob”, “promav”, “untwort”, “nochenc”, “aeming”, “subwhin”…), no paro de crear.







