Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2009

Personaje: Silvio Berlusconi


Por do quiera que me desplazo la polémica me persigue: candados en el Puente de Triana, idoneidad (o no) de incluir queso en la receta del flamenquín cordobés, moda juvenil de las hijas de ZP, ¿Es guapa Michelle Obama? ¿Y comparada con Belén Esteban?... Pocos asuntos, sin embargo, admiten tanta polémica como la reacción que provoca un personaje de un carisma como el de Silvio Berlusconi: el Tito Berlusca. Meno male che Silvio c'è.

Dice una cita apócrifa de Voltaire que si Dios no existiera habría que inventarlo, y ahora veo en YouTube una campaña de autobombo cuyo eslogan es "Menos mal que está/existe Silvio". Si no, habría que inventarlo, ¿no? No ha mucho
lamentaba en este blog el hecho de que los políticos ya no eran graciosos. Me refería a los españoles, claro. Porque con Berlusconi, Hugo Chávez, Sarkozy, o Evo Morales, la risión continúa asegurada. Meno male che Silvio c'è.


Todo esto me recuerda a una viñeta de la revista satírica Hermano Lobo en la que un jerarca del Régimen (de Franco) advertía: "O nosotros, o el caos", a lo que la multitud enfervorizada contestaba unánime "¡El caos! ¡El caos!".

La gota que ha colmado el vaso de la desfachatez y que me ha movido a escribir este post (que me rondaba hace meses), ha sido esa disparatada campaña puesta en marcha para nominar a Berlusconi per il Premio Nobel per la Pace. "¿Qué tienen en común Berlusconi, Luther King, Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta?" -anunciaba risueña la locutora del telediario de Antena 3 al dar la noticia. Sé que suena a chiste pero no lo es. Más bien me retrotrae a cuando una de mi clase presentó el Día de la Paz un trabajo sobre Richard Nixon, a instancias de no sé qué compañero-asesor desalmado.

Berlusconi, Nobel per la Pace, Berlusca il Cavaliere, Berlusca il follarino, Berlusca el pirata de la bandana, el abuelo del bótox, el de Villa Certosa, el de Noemi Letizia, el del abogado Mills... Berlusca el de las "velinas", el que nunca ha pagado por sexo ("No me hace falta" -¡y tanto!), el mafioso, el peligroso, el que te parte la bocca, el que te fuck en una cama que le regaló Putin. El compatriota de Casanova, el que respeta como el que más a las mujeres (a fin de cuentas, ellas son un regalo de Dios a los hombres, ¿no?)...


Me llega en Facebook otra iniciativa acerca de Berlusca y los premios: Nobel de la Alquimia para il Cavaliere, por haber sido capaz de convertir todo un país como Italia en una puta mierda.

Pero el buen Berlusconi no es un descamisado: lleva dominando la política italiana desde que entrara como Primer Ministro en 1994, amén de ser el dueño del 85% de los medios de comunicación del país. El hombre que usó aviones militares para transportar enanos y furcias menores de edad hasta sus fiestas, el de la Ley Alfano, el que ha grabado varios discos junto a Mariano Apicella... ahora resulta que no le ha votado nadie. Que lo quieren botar, con b. Hay entre mucha gente (todos con los que he hablado jóvenes, la verdad) como una vergüencica por admitir que lo han votado.



También pasó aquí hace más de un lustro con Tito Ánsar, pero ni la situación de ambos países ni ambos personajes son comparables: en lo personal, en lo político ni en lo bizarro. Estamos hablando de ligas, de planetas, diferentes. Decía Churchill a un funcionario inglés que se quejaba de la mala situación en que el reparto de Europa tras la Guerra Mundial dejaba a los países del Este bajo la bota Soviética: "¿Usted va a vivir en Yugoslavia?". Pues eso, menos mal que no vivimos en Italia. Y sí, amigos, para alegrarnos un poco las noticias, meno male, entonces, che Silvio c'è!

jueves, 8 de enero de 2009

"Adriano ha llegado" (y II)


Dejando a un lado el dato enciclopédico sobre Adriano Celentano (aunque la última entrada no pretendía, ni de lejos, ser una exposición exhaustiva de su carrera), hoy quisiera centrarme en una suerte de autobiografía celentanesca, y contaros por qué la música de este hombre es tan importante para mí. En un comment al post anterior, la buena Karmen comentaba que actualmente en Italia Celentano es un dios, y pienso que no va desencaminada. Tened en cuenta que solo en 2008 este hombre ha sacado cinco singles de éxito, y doy fe de que cada vez que en Italia entré en una tienda de discos y pedía que me recomendaran algo bueno, el dependiente siempre pretendía venderme el último álbum de Adriano.

Mi primer acercamiento a sus canciones tuvo lugar a través del recopilatorio del que hablé ayer, que incluía creo recordar veinticuatro temas de los mejores, desde luego. Tendría yo doce o trece años, y durante años ese fue mi “canon celentanesco”, lo demás directamente no existía porque sería además imposible de conseguir. Con quince años un tío mío descubrió mi afición al cantante italiano y me prestó su single “Pitagora/A cosa sirve soffrire” (1960) que él guardaba como una auténtica joya. La verdad es que “Pitagora” es un originalísimo rock and roll que toma como base de su letra el teorema de Pitágoras y resulta bastante divertido. Si tenéis curiosidad buscadlo porque está en YouTube (lo cierto es que, a mi entender, cualquier canción rock que incluya la palabra “teorema” puede ser calificada automáticamente como obra maestra).


Ah, amigos, la adolescencia, ¡los años locos! Mi recién adquirida sensibilidad anglosajona me hizo descartar a mis viejos ídolos Antonio Machín, Aznavour, Mecano y por supuesto Celentano a favor de cosas como Simon & Garfunkel, Beatles, Queen o Rolling Stones. Para que os hagáis idea, hasta los 20 años no escuché nada que no fuera en inglés, me dio por ahí (una gran estupidez). Pero ¿a quién pretendía engañar? Cada vez que por H o por B sonaba en la radio o escuchaba donde fuese una canción de Adriano la verdad es que la apreciaba en lo que era, y ojo que este hombre tiene muchos temas ramplones (como Elvis) pero en su repertorio cuenta con al menos una docena de canciones que consiguen ponerme literalmente los pelos de punta, y ese nivel de emoción creo que no lo he experimentado con ningún otro artista, si acaso los Beatles.


Hace un par de años me encontraba escuchando en Radio 3 Flor de Pasión, el excelente programa del insufrible Juan De Pablos cuando un día le da por hacer un serial de toda la carrera de Adriano Celentano, exhaustivamente y en orden cronológico. Esto le llevó varios programas, claro, y excuso decir que yo no los pude escuchar todos, pero sí escuché lo suficiente como para darme cuenta de que tenía que profundizar en la discografía del artista. Yo tenía a Celentano por un Grande, pero pensaba que con un recopilatorio ya teníamos más que de sobra. Craso error. Con la de mierdas secas que compro y escucho a diario, pensé, ¿cómo es que nunca me ha dado por ponerme en serio a buscar los discos de este hombre?

Amazon.com fue la solución, e Internet mi fiel aliada para poner en orden la carrera de Celentano, del cual yo desconocía hasta el título de los LPs originales o un dato tan básico como de qué año era cada canción. Poco a poco me fui haciendo con todos sus álbumes entre 1966 y 1972. Lo anterior de su carrera lo he solventado con tres recopilatorios (hay demasiados singles y EPs, hubo un cambio de disquera… resulta un lío), y lo de después de 1972 francamente me da miedito. Pero si los Rolling Stones, los Kinks, Elvis y otros hicieron buena música en esos años, ¿por qué no va a ser bueno lo de Celentano? Antes o después esos discos irán cayendo.


Lo último que me he pillado ha sido Tutto Adriano 1958-1964 (2007), que pese al título no es todo lo que grabó en esos años para el sello Jolly pero sí una muy buena selección, sobre todo interesante por los singles, caras B y temas sueltos de EPs. Este verano en Italia me di un auténtico festín de música sesentera, y cayeron varios disquitos del buen Celentano. Entre ellos uno que la propia Amazon desistió de buscar y había dado por descatalogado pero que apareció en una tienda de un pueblo de Sicilia.

Uno de esos pedidos a Amazon, que realizó un lector cuyo nombre no revelaré pero diré para su oprobio que es fan de las ópticas, tardó tanto en llegar que a mí se me había olvidado. Al cabo de muchas semanas recibo al mediodía un críptico sms de mi amigo: “Adriano ha llegado”. Yo me quedé pasmado: enhorabuena, pero ¿quién es ese Adriano y a dónde dices que ha llegado? Claro que no era Adriano en persona quien había llegado (entre otras cosas, creo que cobra más de 6.000 euros solo por dejarse ver en un sarao), era su música, y desde entonces sus CDs me acompañan. Si no lo conocíais dadle una oportunidad y si ya sabíais quien era, cantad conmigo: “Azzurroooo, il pomeriggio è troppo azzurro e lungo per meeee…!”

martes, 6 de enero de 2009

"Adriano ha llegado" (I)


El 6 de enero de 1938, en el día de la Befana (la bruja que hace las veces de Reyes Magos en Italia), la cigüeña dejó en Milán un bebé llamado Adriano Celentano. Así empezaba un preciosísimo cómic-historia sobre el cantante italiano que ocupaba todas las caras de la funda de un LP doble que tenía mi padre, recopilatorio de Celentano desde 1959 hasta 1972 (entre nosotros: su época buena). Como hoy es 6 de enero, he querido conmemorar a este grandísimo artista.

Para mí hablar de Adriano Celentano es muy complicado, se mezclan demasiados sentimientos y no puedo expresarme con claridad. Es algo así como escribir sobre Fito Páez o sobre Londres, cosas que por cierto ya he intentado en Estatuas Verdes, y siempre me dejo llevar por la hipérbole. Ahí va una: Adriano Celentano es mi artista favorito. No es así, pero como si lo fuera. Vayamos por partes pues.


Supongo que este cantante/actor/showman/inventor del chicle italiano no necesita presentación, pero por si acaso démosle una pequeña. Su campo de excelencia es la canción, dejémoslo claro desde un principio, aunque ha hecho numerosas pelis flojas (también apareció en La dolce vita -1960- de Fellini, por cierto: cantando, claro). Sería un poco tramposo decir de Celentano que es “el Elvis italiano”, pero los paralelismos con el ídolo de Memphis son muchísimos. Elvis inventó el rock and roll, Adriano tampoco. Lo de las pelis malas ya lo he dicho, y además ambos tuvieron una etapa semioscura con el advenimiento del beat inglés (que volvió su pop comercial obsoleto) para renacer luego sobre 1968 convertidos en crooners, showmen y lo que hiciera falta.

Lo que sí voy a decir alto y claro es que Adriano Celentano es el primer artista original que dio Europa en toda la era rock. El primer rockero europeo auténtico, para entendernos. Ni siquiera en Gran Bretaña (no digamos Francia, Alemania o España) tuvo nadie la visión de apropiarse de los nuevos sonidos blanquinegros y de hacer algo original y nuevo con ellos, más allá de toscas versiones en inglés. Y eso que los cuatro primeros singles de Adriano (todos de 1958, amigos!) eran toscas versiones en inglés de hits de rock and roll de Little Richard, el propio Elvis o Fats Domino. Pero este hombre enseguida se dio cuenta de que era necesario adaptar el nuevo idioma “rock” a su cultura y ya desde 1959 se lanzó a hacer rock and roll del bueno compuesto en italiano.


Para ello se rodeó siempre de excelentes compositores y arreglistas, entre ellos Del Prete y Beretta, que le componían sus cancionazas. Luego con el tiempo, Celentano llegaría a darle su primera oportunidad a autores de talla como Paolo Conte o Don Backy. Ignoro qué grado de control artístico tuvo Celentano sobre sus grabaciones y discos editados pero sospecho que alguna mano en la elección del repertorio sí que tenía. Sus primeros números 1 y megaéxitos (“Il tuo bacio è come un rock”, “Impazzivo per te”, “24 mila baci”) son un prodigio de composición, arreglos e interpretación. Estaba claro que este hombre era una máquina de hacer dinero.

Pero Celentano no se limitó a copiar o “adaptar” un solo estilo de rock USA, también exploró otros estilos siempre comerciales y bailables pero siempre de manera honesta, como el rockabilly, el doo-wop, el chachachá, las baladas, el tango o el twist. Hacia 1964-65 el hombre tuvo un pequeño bajón en la calidad de sus temas, coincidiendo con el huracán Beatles y todo lo que conllevó. Él, que a lomos del huracán Elvis (por así decirlo) se llevó por delante a toda una generación de artistas orquestales y melodiosos, debía hacer frente a la realidad de que sus cancioncillas quedaban obsoletas frente al nuevo beat, pop-rock, folk rock y demás.


Adriano supo sobreponerse a las modas en incluso en 1968 le escribió una carta al “beat” (nombre con que él se refería a todo el pop sixties) diciendo que por su culpa los jóvenes no se lavaban, se drogaban, se escapaban de casa y olvidaban a Dios. Celentano, el rockero loco que en 1959 cantaba “yo soy rebelde en el vestir, en el pensar, en el amar a mi chica” era ahora un cómodo representante de la ideología conservadora. Pero su música no sufrió. Si queréis, le dio por hablar de ecología, de superpoblación, de drogas duras, de huelgas... en plan paternalista, pero todo venía envuelto en unas canciones tan pegadizas, tan bien escritas, con tantísima garra que se le perdona todo.

Y eso por no hablar de la mayor aportación de Celentano a mi panteón pop personal. Objetivamente, su contribución a la música popular es haber traído el rock a Europa (lo siento, no fueron Cliff Richard, Johnny Halliday ni el Dúo Dinámico) pero a mí por lo que más me gusta es por sus canciones de amor. No necesariamente baladas, él siempre sabía darles un toque entre granuja y caballero que –según un amigo mío que liga mucho- tan atractivo resulta a las tías. Y los tíos supongo que veían en él más que a un donjuan competidor a un buen colega, un prototipo de romanticismo con los pies en la tierra francamente apetecible de imitar. Porque la educación sentimental nos la han dado las canciones (y las películas), ¿no lo sabíais? Mañana seguiré ahondando en la historia de Adriano Celentano, en su relevancia en mi vida y se verá el porqué del título del post.

lunes, 23 de junio de 2008

Supersticiones absurdas


“Hoy se ha roto un maleficio”. ¡Cómo lo ha clavado esta noche su majestad el Rey, eh? “El vestuario está lleno de emoción y de una honda satisfacción... brbrbr…”, como bien ha dicho un amigo, si no le quita el micrófono el reportero de Cuatro, el hombre empalma directamente con un discurso de Navidad.

Sí, amigos, estoy hablando del partido. Esta tarde he sido abducido por un grupo de aliens y me he visto obligado, en contra de mis principios, a ver el España-Italia. Por simpatía con mis co-televidentes, se me ha puesto el corazón a 200 pulsaciones por minuto, y mucho me temo que era yo el que permanecía más tranquilo. Gracias a Dios nadie ha roto ningún mueble, lo cual ya es de agradecer en el llamado Deporte Rey. No veáis los gritazos que daban las personas con las que he visto el partido…

Yo, que por motivo de no excitarme en el trabajo llevo cuatro años tomando exclusivamente descafeinado, esta tarde me he jincado una taza de un cuarto de litro de café-café, con resultado de excitación y clasificación de la Selección Española para la semifinal de la Eurocopa. ¿Será por el apoyo moral que sin duda nos está dando el noble pueblo británico? Pienso que todo ha sido una conjura, una especie de ejercicio de justicia poética por haberme atrevido a planear este verano unas vacaciones en Italia.

Como castigo, he sido obligado a ver el partido, y aunque ha habido momentos en que me he quedado un poquitín dormido (no se lo digáis a nadie), no ha sido nada que un buen grito al oído –fruto de un contragolpe de Italia- no haya podido subsanar. Ahora iré a Italia mucho más contento, sabedor de que le hemos ganado a la supuestamente mejor selección del mundo. ¿Queda así vengado el codazo de Tassotti a Luis Enrique? No lo sé, pero como me ha dicho un colega al acabar el partido, “Espero que esto te haya demostrado que el fútbol puede ser divertido”. “Sí, sí”, le he contestado yo para no partirle el corazón. Para un partido que veo y tiene que durar más de dos horas…

Lo mejor del partido para mí ha sido la compañía, la pizza, la Coca-Cola, la cerveza, las patatas al ajo (…cojones, ¡parezco uno de esos que van pregonando por la playa!). Comparar a Luis Aragonés con su cochambroso chándal frente a un Donadoni (¡qué sorpresa me he llevado al ver que ya no juega!) embutido en un impecable traje italiano, con su escudito y todo. También hemos comentado los emolumentos que percibe Manolo “El del bombo” por ir a Austria a hacer el payaso (¿sabíais que lo que la Cruzcampo le ha pagado es el presupuesto de un año para un instituto público de secundaria en mi región?).

Todos los presentes estábamos convencidísimos de la inevitable derrota de España anoche. Todos menos uno, que tan seguro estaba que se apostó 20 euros consigo mismo a que ganábamos por dos goles, y al final ha sido así. Tan convencido estaba el nota que a la mitad del partido subió la apuesta a 30 € (desde que el alcalde Adam West se casó con su propia mano en un episodio de Padre de Familia no veía nada igual).


Sin duda, lo más comentado de la noche ha sido la actitud del Rey durante todo el partido (o eso, o yo no estaba prestando atención al desarrollo del juego), sus gestos de crispación, sus miradas asesinas a Michel Platini (¡coño, otro que ya no juega!) El Rey ha vibrado esta noche como un español más, con ese pellizco que ha hecho que (casi) nadie de los que estábamos viendo el partido disfrutase de la cena. Habíamos pedido una pizza, y ha tardado bastante poco en llegar, dadas las circunstancias de partido de España, y demás. Como la noche iba de apuestas absurdas y de supersticiones (ochenta y ocho años sin ganar, etc…), alguien muy lúcido recuerdo que comentó: “Si la pizza llega antes de que termine el segundo tiempo, pasaremos, si no, seremos eliminados”. ¿Qué fuerza cósmica, qué Demiurgo, qué dios detrás del dios (que diría Borges) podría oponerse a tan acientífica y aplastante lógica?

Hoy se ha roto un maleficio, bueno no, dos. España ha pasado a semifinales y yo he visto íntegro un partido de fútbol. Pero lo que usted no sabía, majestad, y por eso yo estaba tan tranquilísimo para pasmo de mis acompañantes, es que la pizza nos la entregaron en el minuto 89.
 
click here to download hit counter code
free hit counter