
Por do quiera que me desplazo la polémica me persigue: candados en el Puente de Triana, idoneidad (o no) de incluir queso en la receta del flamenquín cordobés, moda juvenil de las hijas de ZP, ¿Es guapa Michelle Obama? ¿Y comparada con Belén Esteban?... Pocos asuntos, sin embargo, admiten tanta polémica como la reacción que provoca un personaje de un carisma como el de Silvio Berlusconi: el Tito Berlusca. Meno male che Silvio c'è.
Dice una cita apócrifa de Voltaire que si Dios no existiera habría que inventarlo, y ahora veo en YouTube una campaña de autobombo cuyo eslogan es "Menos mal que está/existe Silvio". Si no, habría que inventarlo, ¿no? No ha mucho lamentaba en este blog el hecho de que los políticos ya no eran graciosos. Me refería a los españoles, claro. Porque con Berlusconi, Hugo Chávez, Sarkozy, o Evo Morales, la risión continúa asegurada. Meno male che Silvio c'è.

Todo esto me recuerda a una viñeta de la revista satírica Hermano Lobo en la que un jerarca del Régimen (de Franco) advertía: "O nosotros, o el caos", a lo que la multitud enfervorizada contestaba unánime "¡El caos! ¡El caos!".
La gota que ha colmado el vaso de la desfachatez y que me ha movido a escribir este post (que me rondaba hace meses), ha sido esa disparatada campaña puesta en marcha para nominar a Berlusconi per il Premio Nobel per la Pace. "¿Qué tienen en común Berlusconi, Luther King, Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta?" -anunciaba risueña la locutora del telediario de Antena 3 al dar la noticia. Sé que suena a chiste pero no lo es. Más bien me retrotrae a cuando una de mi clase presentó el Día de la Paz un trabajo sobre Richard Nixon, a instancias de no sé qué compañero-asesor desalmado.
Berlusconi, Nobel per la Pace, Berlusca il Cavaliere, Berlusca il follarino, Berlusca el pirata de la bandana, el abuelo del bótox, el de Villa Certosa, el de Noemi Letizia, el del abogado Mills... Berlusca el de las "velinas", el que nunca ha pagado por sexo ("No me hace falta" -¡y tanto!), el mafioso, el peligroso, el que te parte la bocca, el que te fuck en una cama que le regaló Putin. El compatriota de Casanova, el que respeta como el que más a las mujeres (a fin de cuentas, ellas son un regalo de Dios a los hombres, ¿no?)...

Me llega en Facebook otra iniciativa acerca de Berlusca y los premios: Nobel de la Alquimia para il Cavaliere, por haber sido capaz de convertir todo un país como Italia en una puta mierda.
Pero el buen Berlusconi no es un descamisado: lleva dominando la política italiana desde que entrara como Primer Ministro en 1994, amén de ser el dueño del 85% de los medios de comunicación del país. El hombre que usó aviones militares para transportar enanos y furcias menores de edad hasta sus fiestas, el de la Ley Alfano, el que ha grabado varios discos junto a Mariano Apicella... ahora resulta que no le ha votado nadie. Que lo quieren botar, con b. Hay entre mucha gente (todos con los que he hablado jóvenes, la verdad) como una vergüencica por admitir que lo han votado.

También pasó aquí hace más de un lustro con Tito Ánsar, pero ni la situación de ambos países ni ambos personajes son comparables: en lo personal, en lo político ni en lo bizarro. Estamos hablando de ligas, de planetas, diferentes. Decía Churchill a un funcionario inglés que se quejaba de la mala situación en que el reparto de Europa tras la Guerra Mundial dejaba a los países del Este bajo la bota Soviética: "¿Usted va a vivir en Yugoslavia?". Pues eso, menos mal que no vivimos en Italia. Y sí, amigos, para alegrarnos un poco las noticias, meno male, entonces, che Silvio c'è!











