Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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martes, 23 de septiembre de 2008

Preñadismo, o: Deconstruyendo a Apatow


Hoy vengo a hablaros de una comedia que he visto en DVD, comedia = risa = Ja, Jo, JAJOTA. Por si no lo sabíais. Siento empezar así, pero ya me entenderéis. Y lo malo es que la película me ha gustado.

Espoleado por un comentario del buen Fran G. Matute, me doy cuenta de que no había visto ninguna película de Judd Apatow, este supuesto nuevo renovador de la comediota juveniloide. El máximo logro de este hombre y de las producciones que se están haciendo bajo su ala es el de hacer reír (gracias) y concitar el aplauso unánime de la crítica seria –o al menos cool-, en el sentido de que sus pelis están siendo consideradas objetos indies como pudieron serlo en su día las de Steven Soderbergh.

Este hombre es una especie de factótum cinematográfico, siendo a la vez director, productor y guionista. ¿De qué pelis estoy hablando? Por ejemplo Virgen a los 40 (2005) o Lío embarazoso (2007), en las que hizo las tres cosas, y luego ha escrito Zohan: Licencia para peinar (2008) y producido El reportero (2004), Pasado de vueltas (2006) o Supersalidos (2007). Otro de sus talentos más fascinantes es el de encontrar gracioso a Will Ferrell, hazaña que tiene verdadero mérito.

Supersalidos –que no he visto- llegó a España aclamada como la nueva vuelta de tuerca a la comedia descerebrada, el equivalente 2000 a lo que en los 80 fue Porky’s (1982) y en los 90 American Pie (1999). A falta de verla y comprobar tan interesante aseveración, es de constatar que la recepción crítica ha sido impresionante (IMDB le da 7,9 sobre 10; Rotten Tomatoes un 87%). Al éxito de Supersalidos le precedió en USA el año pasado otro bombazo, Lío embarazoso (Knocked Up), y el otro día mire usted por donde pillé esta última baratita en el FNAC de Miciudad (a ver si os ibais a creer que los fines de semana también me quedo en Cosica).

Puse la peli el domingo y, la verdad, no sabía bien que esperar. ¿Sería una comedia alocada y tronchante en plan hermanos Farrelly cuando eran graciosos? ¿Sería algo más sofisticado en plan Kevin Smith cuando era gracioso? La historia es simple: un pavo impresentable (vago, porreta, desempleado) deja preñada a una pava que en condiciones normales no le daría ni la hora (potente, lista, profesional de éxito). El cómo y por qué ocurre el embarazo no lo cuento para no aguar la fiesta (aunque no hace falta ser Sherlock Holmes), baste decir que la peli te la va colando doblada de un modo que hace que todo parezca sorprendentemente natural.


La premisa, con no ser el invento de la pólvora, tiene cierta gracia, sobre todo en lo que a reivindicar que los losers pueden ligar con tías buenas se refiere (¡ah, la magia del cine!). El resto de la peli resulta diría que ligeramente gracioso, vale, muy gracioso, si no se nos hubiese vendido esta cinta como “la gran cosa”. ¿Comedia delirante? A lo mejor porque el protagonista y sus compis de casa se la pasan fumando en un bong. Los diálogos están muy bien, pero lo que se nos presentaba como una comedia rompedora no deja de ser la historia de amor más convencional del mundo. Lo del embarazo, en fin, nada que no hayamos visto en Juno (2007) o Nueve meses (1995).

De hecho, Juno sí que tenía un puntito de riesgo, y por muy ñoña que fuese al final, no dejaba de ser semivaliente. Pero Lío embarazoso… lo siento, no me la trago. Me ha gustado, una comedia más, pero nada del otro jueves, la verdad. No quiero destripar la trama, pero baste decir que todo lo guay que pueda tener es más propio de un episodio de la serie Cómo conocí a vuestra madre (2005-?) que de un American Pie. Más John Hughes que John Landis, por decirlo de otra manera. Esto, en sí, no es malo, pero lo que más me fascina es que un producto supuestamente rompedor acabe siendo un exponente más de la mentalidad conservadora.


Decían los apóstoles de la Deconstrucción (Derrida, Paul de Man) que todas las ideas llevan dentro –sin quererlo- su contrario, de manera implícita. De hecho, “deconstruir” no significa hacer una tortilla de gazpacho sino aplicar un método mediante el cual se desenmascaran estas contradicciones, de modo que las dicotomías (hombre/mujer, bueno/malo, natural/cultural, etc) se revelan falsas. Con Lío embarazoso podemos encontrar un buen ejemplo de esto: una historia que se anuncia anticonvencional (embarazos extramatrimoniales, drogas, hedonismo, sexo sin amor) acaba siendo un típico canto a lo de siempre (matrimonios felices, familias, paternidad responsable, vida sana).

jueves, 7 de febrero de 2008

Juno: Retrato de la preñada adolescente


Señoras y señores: se ha producido una injusticia y como tal hay que decirlo. Ya cuando vi las nominaciones a “Mejor guión original” de los Oscars de este año me olió a pescadilla que se quedase fuera la peli Viaje a Darjeeling (bueno, de esa y de todas las categorías, ya puestos a denunciar). Vi que sí estaban nominadas Juno, Ratatouille, Michael Clayton y otras dos de las que no había oído hablar. Entonces no había visto ninguna de ellas, pero hoy he visto Juno y de ella quiero hablaros. Cierto que en sí esta peli no es responsable de haber dejado fuera a Darjeeling, pero en mi cabeza sí lo es, puesto que viene a copar el nicho de peli “independiente/friki” tan del gusto de la Academia americana en los últimos años.

¿Hace falta recordar los galardones de Casi famosos, Lost in Translation, ¡Olvídate de mí!, Entre copas (este como “Guión adaptado”) o Pequeña Miss Sunshine en lo que va de década? El propio Wes Anderson, director de Viaje a Darjeeling, estuvo nominado en 2001 por su peli Los Tenenbaum, aunque ese año ganara Gosford Park. Las pelis aquí citadas tienen en común su punto friki, alternativo y falsamente anticomercial. Eso es lo que ofrece Juno (no nos engañemos) y por eso yo la veo la directa competidora de mi favorita de este año.

Juno es mi comedia indie anual (el médico me había avisado de que ya me tocaba pronto). Y es que esta peli lo tiene todo: críos inadaptados en los papeles principales, está ambientada en la América profunda (no la de los tiros de Bardem: la de andar por el bosque 10 km para ir a la tienda), títulos de crédito de animación un tanto desvaídos, una banda sonora con canciones indies lo-fi… Todo esto lo vimos ya en Thumbsucker (2005) o Algo en común (Garden State, 2004)… ¿qué es entonces lo que aporta de nuevo Juno, esta comedia de Jason Reitman que se presenta como la “tapada” de los Oscars de este año (cuatro nominaciones: mejor guión, peli, director y actriz principal)?

Básicamente es la historia de Juno McGuff, (llamada así por Juno, la versión romana de la diosa Hera, cuya experiencia con los bebés incluye intentar matar a Hércules en la cunita), una chica de 16 años que de buenas a primeras se queda embarazada. Para Juno, hacer el amor consiste en sentarse en una silla, como si de un sketch de Peter Cook y Dudley Moore se tratara (el del padre y el hijo hablando de sexo). La chica (interpretada por Ellen Page, la que hacía de Kitty Pride en la tercera parte de X-Men) se debate entre abortar o tener el bebé y darlo en adopción, ya que desde el principio se ve incapaz de quedárselo y criarlo ella. El padre de la criatura es su amigo del instituto (Michael Cera, el de Supersalidos, quien nos da una idea de cómo debió ser Beck en su adolescencia), y, en fin, aparece en escena una pareja con posibles interesada en adoptar al niño, de vez en cuando salen por ahí la mejor amiga y la familia de Juno… todo ello presentado con la revolucionaria estructura narrativa de cuatro partes correspondientes a las cuatro estaciones del año: otoño, invierno, primavera y verano (en orden cronológico).

Lo que más me ha gustado de esta peli han sido sus diálogos, frescos y chispeantes (por servirme del cliché). En serio, las situaciones se prestan a intercambios de frases muy ingeniosas, y supongo que por eso habrán nominado a la autora, Diablo Cody (un nombre que merecería el Oscar al mejor seudónimo), al Oscar de guión, y no por la historia en sí, que está sacada directamente de un telefilme de los de por la tarde en Antena 3. Otro de los grandes puntos fuertes de Juno es su exquisita banda sonora, preñada (nunca mejor dicho) de canciones indies de Belle & Sebastian, Moldy Peaches o Cat Power junto a clásicos imposibles de los Kinks, Mott the Hoople, Buddy Holly o una versión de los Carpenters cortesía de Sonic Youth. Mención aparte merecen los temas que para la peli ha hecho Kimya Dawson, ex de Moldy Peaches, en una línea de puro twee o anti-folk.

Entonces, ¿la peli mola o no? Sí, coño, id a verla y ya me contáis. Juno está bastante bien… muy bien (¡... dejad de gritarme!). Es solo que vengo cabreado por lo que comentaba al principio acerca de las nominaciones de este año. Es una historia entretenida, a ratos graciosa y a ratos tierna, que bien vale una entrada de cine. Y además podéis salir tarareando un par de los pegadizos y depresivos temas de la banda sonora. Ahora bien, que nadie vaya a verla pensando que se va a encontrar con un prodigio de guión tipo Reservoir Dogs (1992) o Réquiem por un sueño (2000) ni con una Biblia juvenil tipo Reality Bites (1994) o Solteros (1992). Mi consejo: si queréis ir este año a una buena peli sobre la maternidad y los problemas de las familias, corred a ver Viaje a Darjeeling. Y si ya la habéis visto, haced como yo y vedla otra vez, como desagravio por su omisión en los Oscars.
 
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