
Hablando de casualidades, en plan Amantes del Círculo Polar (1998), ayer hablamos aquí del “La, la, la” y hoy toca hablar del “Lo, lo, lo”. Otra casualidad es que ayer en un comentario Fran G Matute trajera a colación el vínculo “La, la, la” – The Kinks (y digo yo una cosa: si se iban a querellar por “Death of a Clown”, entonces ya de “Wonderboy” ni hablamos, ¿no?). Pero no es esa la casualidad que me ha impulsado a escribir el post de hoy, sino otra.
Hace unos días leo en un libro/DVD sobre los Kinks que cada año el señorito Ray Davies (autor del 95% de las canciones del grupo) se embolsa tranquilamente unos 9 millones de euros nada más en concepto del uso que se hace de su música en anuncios publicitarios. Conociendo la legendaria afición de Ray Davies al vil metal (el colega es de la Hermandad del Puño, de toda la vida), entiendo que el buen hombre estará muy contento. Y aún así sigue haciendo discos buenos (a sus dos últimos en solitario me remito). La verdad es que estas cifras de ingresos por publicidad llegan a ser mareantes, diría que casi se acercan a lo que debe de cobrar al año Pau Donés (Un, Dos, Tres, responda otra vez: ¿cuántos anuncios han usado temas de Jarabe de Palo en los últimos diez años?).
En estas estoy (en lo del libro) cuando me veo en la tele el nuevo anuncio de Coca-Cola, en el que un zangolotino se desgañita cantando un pegadizo estribillo “Lo, lo, lo, lo, Lo-la”… y enseguida pienso “ya está cobrando Ray Davies”. El anuncio te anima a grabar “tu propia versión” de “Lola” y colgarla en una página web. Al día siguiente me fijo en que un avance de la serie Los hombres de Paco también usa de fondo la misma canción que fuera éxito de los Kinks en 1970. No veía tantas canciones de esta gente en la tele desde que Telecinco usó hace diez años el “Celluloid Heroes” para promocionar su Cine 5 Estrellas…

Y entonces me digo ¿rimar “Lola” con “Coca-Cola”? Sin duda nos encontramos ante una cumbre lírica. Analicemos la letra del tema: “La conocí en un club del viejo Soho, donde se bebe champán y sabe igual que la Cherry Cola… Lo, lo, lo, lo, Lo-la”. Lo gracioso del asunto es que originariamente la letra decía “Coca-Cola” y no “Cherry Cola” (y así quedó recogido en la versión del single), pero siempre se ha dicho que Ray tuvo que regrabar esa parte de la letra para evitar problemas por el uso de aquel nombre comercial. ¿The Coca-Cola Company poniendo obstáculos a que le hagan propaganda gratis? Yo nunca me lo tragué, máxime cuando un año antes los Beatles cantaban eso de “he shoot Coca-Cola” en la canción “Come Together” sin ningún tipo de problema.
Sea como fuere, lo cierto es que el destino ha querido que don Raymundo se embolsille una pasta ahora a costa de la gaseosa bebida, y la peña como loca con un estribillo que es verdad que la primera vez que lo oye uno se cree que ha inventado la pólvora. Volviendo a la letra de la canción, es necesario explicar que “el viejo Soho” es conocido por ser el barrio gayer de Londres, y que la tal Lola es en realidad una de esas “mujeres” que le pirran a Ronaldo. ¿No sería esa la razón de que The Coca-Cola Company no quisiese ver su nombre asociado a la canción, el hecho de que contara la historia de un travesti?
Me acuerdo de los Kinks y de una biografía suya que compré en una librería precisamente en el Soho londinense. A su alrededor había muchos clubes de esos pupita, como los que nombra la canción. Me acuerdo también de un estéril debate: ¿fue Ray Davies el mejor escritor de canciones de los años sesenta? Tengamos en cuenta que sus competidores o iban en tándem (Lennon-McCartney, Jagger-Richards, Bacharach-David) o no escribían letras (Brian Wilson). No sé si sería el mejor, pero desde luego que sí el más visionario. Volvamos a la letra de “Lola”: “Las chicas serán chicos y los chicos serán chicas, el mundo está mezclado, revuelto y agitado”. No sé que pensáis, pero de momento ya hay un tío (que antes era mujer) embarazado.
Hace unos días leo en un libro/DVD sobre los Kinks que cada año el señorito Ray Davies (autor del 95% de las canciones del grupo) se embolsa tranquilamente unos 9 millones de euros nada más en concepto del uso que se hace de su música en anuncios publicitarios. Conociendo la legendaria afición de Ray Davies al vil metal (el colega es de la Hermandad del Puño, de toda la vida), entiendo que el buen hombre estará muy contento. Y aún así sigue haciendo discos buenos (a sus dos últimos en solitario me remito). La verdad es que estas cifras de ingresos por publicidad llegan a ser mareantes, diría que casi se acercan a lo que debe de cobrar al año Pau Donés (Un, Dos, Tres, responda otra vez: ¿cuántos anuncios han usado temas de Jarabe de Palo en los últimos diez años?).
En estas estoy (en lo del libro) cuando me veo en la tele el nuevo anuncio de Coca-Cola, en el que un zangolotino se desgañita cantando un pegadizo estribillo “Lo, lo, lo, lo, Lo-la”… y enseguida pienso “ya está cobrando Ray Davies”. El anuncio te anima a grabar “tu propia versión” de “Lola” y colgarla en una página web. Al día siguiente me fijo en que un avance de la serie Los hombres de Paco también usa de fondo la misma canción que fuera éxito de los Kinks en 1970. No veía tantas canciones de esta gente en la tele desde que Telecinco usó hace diez años el “Celluloid Heroes” para promocionar su Cine 5 Estrellas…

Y entonces me digo ¿rimar “Lola” con “Coca-Cola”? Sin duda nos encontramos ante una cumbre lírica. Analicemos la letra del tema: “La conocí en un club del viejo Soho, donde se bebe champán y sabe igual que la Cherry Cola… Lo, lo, lo, lo, Lo-la”. Lo gracioso del asunto es que originariamente la letra decía “Coca-Cola” y no “Cherry Cola” (y así quedó recogido en la versión del single), pero siempre se ha dicho que Ray tuvo que regrabar esa parte de la letra para evitar problemas por el uso de aquel nombre comercial. ¿The Coca-Cola Company poniendo obstáculos a que le hagan propaganda gratis? Yo nunca me lo tragué, máxime cuando un año antes los Beatles cantaban eso de “he shoot Coca-Cola” en la canción “Come Together” sin ningún tipo de problema.
Sea como fuere, lo cierto es que el destino ha querido que don Raymundo se embolsille una pasta ahora a costa de la gaseosa bebida, y la peña como loca con un estribillo que es verdad que la primera vez que lo oye uno se cree que ha inventado la pólvora. Volviendo a la letra de la canción, es necesario explicar que “el viejo Soho” es conocido por ser el barrio gayer de Londres, y que la tal Lola es en realidad una de esas “mujeres” que le pirran a Ronaldo. ¿No sería esa la razón de que The Coca-Cola Company no quisiese ver su nombre asociado a la canción, el hecho de que contara la historia de un travesti?
Me acuerdo de los Kinks y de una biografía suya que compré en una librería precisamente en el Soho londinense. A su alrededor había muchos clubes de esos pupita, como los que nombra la canción. Me acuerdo también de un estéril debate: ¿fue Ray Davies el mejor escritor de canciones de los años sesenta? Tengamos en cuenta que sus competidores o iban en tándem (Lennon-McCartney, Jagger-Richards, Bacharach-David) o no escribían letras (Brian Wilson). No sé si sería el mejor, pero desde luego que sí el más visionario. Volvamos a la letra de “Lola”: “Las chicas serán chicos y los chicos serán chicas, el mundo está mezclado, revuelto y agitado”. No sé que pensáis, pero de momento ya hay un tío (que antes era mujer) embarazado.