Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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jueves, 6 de agosto de 2009

Nuevo replanteamiento del canon Pupita


Entre trasluchada y trasluchada, se hace imperiosa la necesidad de renovar el Canon Pupita. Varias son las razones que me han llevado a ello. No es solo que se esté avecinando el Fin de los Tiempos (os reísteis de mí, pero el otro día se dieron de hostias Jimmy Arnau y Pipi Estrada en el plató de JJV). Es que claramente han tenido lugar varios acontecimientos el actual elenco del pupitismo. Gente innoble la hay a patadas, vous savez, pero no todos pueden ni deben ser categorizados como auténticos Personajes Pupita de Estatuas Verdes.

A tal efecto puse en marcha hace diez días la encuesta en la que habéis estado votando (por cierto que ya hay una nueva, ahora vamos a por los Personajes Oro), y os agradezco vuestra participación. No engaño a nadie cuando digo que pensaba pasármela por los hue y poner a quien a mí me diera la gana, pero el resultado del encuestismo me ha conmovido tanto que he decidido –por una vez y sin que sirva de precedente- acatar la democracia y haceros caso.


Monté todo esto para incluir a Cristiano Ronaldo, la verdad, pero por mal que me caiga y por canorro que me parezca, lo cierto es que el muchacho no está dando últimamente mucho juego (valga el ídem de palabras) en lo que a pupitismo y bizarría se refiere. Y aparte, que metí a Miguel Bosé en la nómina un poco por rellenar, y como broma a la lectora Pam (que sé que es fan). Pero como veo que vosotros, queridos lectores, lo detestáis incluso más que yo, esto me emociona y lo subo al olimpo de la injuria: Miguel Bosé personaje Pupita en gordo.

Ahora toca decidir a quién va a aliviarse de la gravosa condición del Pupitismo. De Melendi y El Bicho ni hablamos, y el Bardem la verdad es que no está haciendo ningún mérito para redimirse. Aunque mmm…. ¿dejar preñada a Pe Cruz se consideraría un mérito o un demérito? Complicado en demasía. Hablemos de Bebe entonces (¿no os ha dado escalofríos esta frase?). Hablemos de Bebe. La chiquilla acaba de sacar un disco cuyo primer single es –no, no estoy insolado, ni borracho, ni padezco todavía la gripe A- bastante potable. Potable..Bebe…¿lo cogéis? Hoy estoy de un chistoso que me salgo, señora!


No obstante lo anterior, a la hora de promocionarlo, la impresentable Bebe hace gala de su más estudiada impresentabilidad. Ved si no lo que la semana pasada tuve yo la desgracia de ver en You Tube (a punto estuve de que se me cayeran los ojos al suelo): la entrevista que Buenafuente le hizo a Bebe, quien apareció en el show sin zapatos, con unos pendientes merecedores de penas de prisión y una soez soberbia que hacía pensar, “Chula, pero si parece que el favor se lo estás haciendo tú al Buenafuente viniendo a la tele…”


Conclusión: Bebe = caca. ¿Y Leonor Watling? La verdad es que la mujer anda ahí, y no le faltan apoyos entre los lectores de Estatuas. Pero lo que me ha hecho relevarla de la categoría pupitesca es la colaboración de Marlango con Fito Páez en el último disco (en directo) del argentino. Tengo un post escrito sobre ese disco, que no publiqué porque lo he perdido. Fue aquí disco de la semana, y en él figura la Watling interpretando una más que meritoria versión a dúo con Páez del tema “Pétalo de sal”. Y en el DVD adjunto, también canta “Creo”. Al terminar de cantar, Fito Páez le dice “Precioso, Leonor!” Y yo, claro: si lo dice Fito…

martes, 14 de octubre de 2008

Replanteamiento del canon Pupita


Hoy lo ha dicho la ministra De la Vogue, y ya sabéis que yo sigo a pies juntillas las ocurrencias, digo, afirmaciones de esta mujer. “Vivimos en un tiempo de cambios”. Hace ya un tiempecito que me venía planteando reevaluar el canon u olimpo del Orismo y el Pupiteo. ¿Por qué? Porque los tiempos cambian, lo dicen De la Vogue y Bob Dylan, entre otros.

En realidad por ese motivo abría la última encuesta celebrada en Estatuas Verdes, porque quería pulsar vuestra opinión como lectores y reírme un rato, aunque por supuesto pensaba luego poner a quien me diera a mí la gana. Pero no me habéis defraudado. La encuesta de “¿Quién merece el estatus de Personaje Pupita?” la ha ganado Melendi, ese error de Dios que algunos llaman cantante. Completamente merecido, pero no deja de ser curioso porque Melendi ya era un Personaje Pupita. Su último disco lo ha devuelto al candelabro musical, y su nuevo look de niño-bueno con el pelito corto elude mi habitualmente creativa adjetivación.

En el trabajo he encontrado a compañeros que le tienen a Melendi aún más tirria que yo, lo que no juzgaba posible. Y para colmo de males, en el sitio a donde vamos para el café de media mañana son abonados a poner la discografía del pizpireto asturiano, con la consiguiente indigestión que eso nos provoca (menos mal que yo ya voy desayunado de casa). A su mala prensa no ayudan tópicos semigraciosos como la frase que escuché un día en el programa El Hormiguero: “Tienes más peligro que Melendi en un avión”. Vaya, me parece la comparación con menos arte desde “Eres más grande que Francia”.


Pero es que la lamentable anécdota de Melendi + avión a Méjico + botella de vodka = comedia (hoy regurgitada por el cantante y reinterpretada como pecadillo de juventud) merece todo el cachondeo posible y más. Vaya por delante que los Personajes Pupita son eso, “personajes” y por tanto su vida pública y su trabajo están sujetos a este pimpampúm. Como “persona” humana no tengo nada en contra de ninguno de los Pupitas, incluido Melendi (o “Milindri”, como a él le llaman en el mundillo calé).

Dado que don Melendi ya era Personaje Pupita, no puede ser añadido a la lista. Dado que ha sido el más votado, tampoco puede salir de ella. El segundo más votado ha sido el siempre chocante Javier Bardem, ese actor oscarizado que a punto ha estado de hacerme perder la fe en los hermanos Coen (cuando vea la nueva os lo diré). Como estúpido que soy –formo parte del público español- no estoy capacitado para captar los sublimes matices de su trabajo interpretativo, por eso me veo obligado a incluirlo oficialmente en la lista del pupitismo.

Su carrera se cimentó con clásicos del calibre de Jamón jamón (1990), donde hacía de macho ibérico, y Huevos de oro (1993), donde hacía de macho ibérico. Esto, por sí solo, ya le hace merecedor del dudoso honor de ser un Personaje Pupita. Fuera de la lista se ha quedado la inclasificable Mercedes Milá, auténtica doberman televisiva. Como estoy convencido de que antes o después sí que entrará en la lista, paso de glosar su figura, lo dejo para más adelante. La lista de la Pupita, igual que la del Oro, tiene siempre un número fijo de cinco personajes. Entra uno, sale uno, así funciona (me lo acabo de inventar, pero lo vamos a hacer así).



¿Quién será redimido? Melendi no. ¿Bebe? JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA.
La cosa estaba entre Leonor Watling y Blanca Romero, actrices a cuál más lamentable. Confieso que hasta hoy mismo no lo tenía decidido del todo, pero anoche volví a ver Física o química, y se podrán decir muchas cosas sobre Blanca Romero, pero es verdad que la mujer está haciendo un enorme esfuerzo interpretativo. Lo lleva haciendo toda esta temporada de la serie, hay momentos en que casi me la llego a creer. Por otro lado, la lectura de una acertada y divertida crítica de Los crímenes de Oxford a cargo del buen Kike
en su blog me ha hecho recordar cuán infame es la Watling. Ni espaguetis, ni tetas, ni nada. Al infierno. Señoras, y señores, os doy la nueva lista de Personajes Pupita, vedla a la izquierda de vuestra pantallica.


lunes, 8 de septiembre de 2008

Countdown to Cosica


“Mañana a esta hora, ¿dónde estaré? En una nave espacial en algún sitio, navegando por un mar vacío”.
-The Kinks


Hay una canción de Iron Maiden que se titula “Dos minutos para la media noche”, y trata de la cuenta atrás para el durante un tiempo tan temido holocausto nuclear. Cuando vas a Salamanca, en la Catedral Vieja hay una capilla donde dicen que pasaban la noche los estudiantes justo antes de un examen importante, y que de ahí proviene la expresión “estar en capilla”. Si no es verdad, está bien traído, como dice (más o menos) el proverbio italiano.

Yo esta noche me encuentro en un estado de ánimo mezcla de la canción de Iron Maiden y la Capilla de Santa Bárbara de Salamanca. ¿Motivo? Porque mañana empieza mi trabajo en Cosica (provincia de Nunca Jamás). Mañana es mi primer día en el nuevo trabajo y también pasaré a ocupar la casa que he alquilado. Tampoco es para tanto, ¿no? Pues coja usted y empiece un blog si quiere contar sus penas, señora, que aquí estoy yo con las mías.

Para mi nueva casa voy a tener un mogollón de compañeros de piso. De momento, mañana me acompañarán Paul Auster, Enrique Vila-Matas y todo el reparto de la serie británica Black Books (2000-2004). También se vendrán a vivir conmigo Ken Stringfellow, los Kooks, los Fratellis -el grupo musical, no los malos de la película Los Goonies (1985)-, Daniel Garuz y la Novia de Kill Bill Vol. 2 (2004). Pronto han confirmado su asistencia Tim O’Brien, Philip Roth, Jonathan Swift, P.G. Wodehouse y David Foster Wallace, entre otros.

Por espacio no va a ser, ya que mi casa es grande, y estáis todos invitados, por supuesto. Algún que otro excompañero de trabajo (¡Dios, cómo jode decirlo!) ya me ha hecho la bromica de que voy a andar allí, por mi mansión, en plan gorro de dormir y candelabro, ahuyentando a los pequeñines de la localidad como si fuese el Gigante Egoísta o aquel pavo del episodio “La última función” de Verano Azul (1981). De Internet ya hablaremos otro día.


Entiendo que hasta Cosica llega la red de redes, pero de momento hasta mi casa no, aunque lo pienso subsanar dentro de poquísimo tiempo. Con esto aviso de que es posible que la periodicidad cuasidiaria de Estatuas Verdes se vea comprometida un poco durante este mes de septiembre, pero seguiré al pie del cañón, no os quepa duda. Espero que vosotros hagáis vuestra parte y continuéis también dando caña, como voy a continuar yo. Por favor, fans de Dylan, de Garzón, de Leonor Watling, del fútbol, no me dejéis abandonado. Y a todos en general, espero seguiros leyendo por aquí.

Cuando tenga Internet en casa fijo que escribiré todos los días, entre otras cosas porque preveo que esta va a ser una de mis actividades más importantes de la jornada. Y ya me dejo ya de monsergas, que el post de hoy no está quedando muy divertido, ¿no? Garzón, Garzón, Garzón, Duquesa de Alba… (espero haberlo arreglado un poco). Acabo como empecé, cantando un tema de los Kinks, esta vez “Better Things”: “Acepta tu vida y lo que te trae, espero que mañana encuentres cosas mejores”.

jueves, 31 de enero de 2008

"Los números también mienten"


Desde pequeñito me han hecho pupa las Matemáticas. No me gustan, no las entiendo, me horrorizan. Gracias a Dios, dejé de estudiarlas hace once años, pero hoy he ido a ver una película cuya trama está basada en un enigma lógico-matemático que sirve de andamio a una serie de asesinatos. Estoy hablando de Los crímenes de Oxford (2008), última de Álex de la Iglesia, que es una adaptación de la novela policíaca (¿filosófica?) Crímenes imperceptibles (2004) del argentino Guillermo Martínez. Los oídos me han pitado cuando en la gran pantalla he vuelto a oír hablar sobre teoremas, series, la Telescópica… la de Fibonacci….

El elenco de esta película es bastante curioso: los protagonistas son el inglés John Hurt (inolvidable su papel de Calígula en Yo, Claudio de 1976), y Elijah Wood, el antiactor, que solo tiene dos expresiones: “niño desvalido con los ojitos abiertos” y “niño desvalido con los ojitos cerrados”. Completa el reparto una de mis bestias negras: Leonor Watling (alias “la falsa inglesa”, alias “la inglesa-segoviana”), que en este papel pone toda la carne (nunca mejor dicho) en el asador. Atentos a la escena del follismo matemático y los espaguetis, interesante por lo que en ella se dice acerca de las novelas detectivescas.

Como todos los thrillers de aventuras, esta peli es un rosario de fantasmadas, situaciones inverosímiles y coincidencias traídas por los pelos, lo cual a mi juicio no le resta ni un ápice de valor. Que la trama sea increíble lo doy por supuesto, lo que hace que este tipo de historias funcionen o no es el modo en que se mantiene el armazón de las piezas, el pegamento, por así decirlo, que las une. En este sentido, diría que Los crímenes de Oxford funciona bastante bien. No me preguntéis por qué, que no tengo ganas de pensar.

Para mí lo más curioso es cómo se lanzan a la palestra todos los tópicos científicos de curso legal en la revista Muy interesante: el Efecto Mariposa, los fractales, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg… y ya si eso se va cociendo todo con referencias a Ludwig Wittgenstein, Alan Turing, Kurt Gödel o la máquina ENIGMA de códigos nazis. Incluso los Pitagóricos tienen por ahí una aparición estelar, que no desvelo para no aguaros la peli. En un momento dado asistimos a uno de estos descubrimientos matemáticos que de vez en cuando copan las primeras planas: la demostración de un supuesto teorema de cuatro siglos de antigüedad, trasunto de lo que ocurrió en 2003 cuando el estrafalario matemático ruso Perelman resolvió el enigma conocido como “conjetura de Poincaré” (recordadme que un día os cuente lo que a propósito de este suceso dijo el dramaturgo Fernando Arrabal en una conferencia que le escuché).

La parla matemático-filosófica (o filosófico-matemática) lo impregna todo, y si bien la acción es bastante elocuente por sí misma (o sea, que ocurren cositas, no es todo hablar), el guión nos deja algunas perlas de diálogo del calibre de “los números también mienten”, “huyamos a un país donde la gente no sepa multiplicar” o “Heisenberg no lo tenía tan claro”. Pensaréis que la peli no me ha gustado nada, pero no es así: a pesar de todo lo dicho, la peli me ha agradado… funciona, cumple muy bien su cometido de entretener, y se agradece que la historia sea contada en menos de dos horas. Pero la verdad, no veo que de aquí Álex de la Iglesia se vaya a ver catapultado a la fama internacional.

Por último, no quisiera pasar sin reseñar el tufillo borgiano que desprende Los crímenes de Oxford, por aquello de ser una obra policíaca, pseudofilosófica, rebozada de enigmas y paradojas y frita en una elegante estructura lógica. Esto me lo ha sugerido la propia peli, y lo que yo no sabía era que el autor de la novela original, Guillermo Martínez, escribió un ensayo titulado Borges y la matemática, y que además ha reconocido abiertamente su homenaje intencionado a esos fenómenos de la novela detectivesca clásica que fueron J.L. Borges y A. Bioy Casares. Pero no nos engañemos, ni la película es digna de Borges ni la novela en que está basada (que no he leído) probablemente lo sea. Ahora bien, para pasar una tarde entretenida, tan buena es esta peli como una partida de Cluedo. Difícil elección, ¿eh? Ni el propio Heisenberg sabría decantarse.
 
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