Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

jueves, 6 de agosto de 2009

Nuevo replanteamiento del canon Pupita


Entre trasluchada y trasluchada, se hace imperiosa la necesidad de renovar el Canon Pupita. Varias son las razones que me han llevado a ello. No es solo que se esté avecinando el Fin de los Tiempos (os reísteis de mí, pero el otro día se dieron de hostias Jimmy Arnau y Pipi Estrada en el plató de JJV). Es que claramente han tenido lugar varios acontecimientos el actual elenco del pupitismo. Gente innoble la hay a patadas, vous savez, pero no todos pueden ni deben ser categorizados como auténticos Personajes Pupita de Estatuas Verdes.

A tal efecto puse en marcha hace diez días la encuesta en la que habéis estado votando (por cierto que ya hay una nueva, ahora vamos a por los Personajes Oro), y os agradezco vuestra participación. No engaño a nadie cuando digo que pensaba pasármela por los hue y poner a quien a mí me diera la gana, pero el resultado del encuestismo me ha conmovido tanto que he decidido –por una vez y sin que sirva de precedente- acatar la democracia y haceros caso.


Monté todo esto para incluir a Cristiano Ronaldo, la verdad, pero por mal que me caiga y por canorro que me parezca, lo cierto es que el muchacho no está dando últimamente mucho juego (valga el ídem de palabras) en lo que a pupitismo y bizarría se refiere. Y aparte, que metí a Miguel Bosé en la nómina un poco por rellenar, y como broma a la lectora Pam (que sé que es fan). Pero como veo que vosotros, queridos lectores, lo detestáis incluso más que yo, esto me emociona y lo subo al olimpo de la injuria: Miguel Bosé personaje Pupita en gordo.

Ahora toca decidir a quién va a aliviarse de la gravosa condición del Pupitismo. De Melendi y El Bicho ni hablamos, y el Bardem la verdad es que no está haciendo ningún mérito para redimirse. Aunque mmm…. ¿dejar preñada a Pe Cruz se consideraría un mérito o un demérito? Complicado en demasía. Hablemos de Bebe entonces (¿no os ha dado escalofríos esta frase?). Hablemos de Bebe. La chiquilla acaba de sacar un disco cuyo primer single es –no, no estoy insolado, ni borracho, ni padezco todavía la gripe A- bastante potable. Potable..Bebe…¿lo cogéis? Hoy estoy de un chistoso que me salgo, señora!


No obstante lo anterior, a la hora de promocionarlo, la impresentable Bebe hace gala de su más estudiada impresentabilidad. Ved si no lo que la semana pasada tuve yo la desgracia de ver en You Tube (a punto estuve de que se me cayeran los ojos al suelo): la entrevista que Buenafuente le hizo a Bebe, quien apareció en el show sin zapatos, con unos pendientes merecedores de penas de prisión y una soez soberbia que hacía pensar, “Chula, pero si parece que el favor se lo estás haciendo tú al Buenafuente viniendo a la tele…”


Conclusión: Bebe = caca. ¿Y Leonor Watling? La verdad es que la mujer anda ahí, y no le faltan apoyos entre los lectores de Estatuas. Pero lo que me ha hecho relevarla de la categoría pupitesca es la colaboración de Marlango con Fito Páez en el último disco (en directo) del argentino. Tengo un post escrito sobre ese disco, que no publiqué porque lo he perdido. Fue aquí disco de la semana, y en él figura la Watling interpretando una más que meritoria versión a dúo con Páez del tema “Pétalo de sal”. Y en el DVD adjunto, también canta “Creo”. Al terminar de cantar, Fito Páez le dice “Precioso, Leonor!” Y yo, claro: si lo dice Fito…

lunes, 3 de agosto de 2009

Me voy de B.R.I.B.Ó.N.


-“El mar se agita, se me va el catamarán…”
(Bibi Andersen)





El mar, la mar, el mar, sólo la mar… De locos. Me voy de bribón, amigos. Me voy de Urdangarín, de Marichalar y de Froilán: me he apuntado a un curso de vela.

Muchos han sido los que se echaron a la mar antes que yo, en la realidad y en la ficción: Ulises, Vasco da Gama, Colón, Magallanes, Elcano, el Capitán Cook, Sandokán, el Capitán Bligh (del motín del Bounty), el almirante Chester Nimitz, Popeye… Hoy –desde la humildad y la modestia- he tenido a bien unir mi nombre al de tan noble estirpe. Personajes de Joseph Conrad, de Patrick O’ Brien, de Emilio Salgari (quien, según dicen, no vio el mar en su pajolera vida), el Bogart de El Motín del Caine (1954), me han dado hoy el abrazo de bienvenida.

Las gentes de la mar somos así, amigos, no espero que lo comprendáis. Homero lo entendería, también Hugo Pratt, los autores de las sagas vikingas, Rafael Alberti, Elvis Presley, todos han sentido en algún momento de sus vidas –como yo hoy y, espero, en los próximos días- el irresistible beso salado del océano. Nuestra Familia Real también, bien sure. Me consta que en estos días disfrutan en Mallorca de sus bien merecidas vacaciones, y que todos, desde el abuelo a los nietos, practican el noble deporte de la vela.


Porque, amigos, ¿navegar con motor? Me vais a perdonar, pero eso sería como tener un reloj de cuarzo o conducir un coche automático: no vale. Sería como hacer el Camiño de Santiago sin llegar a Finisterre o confundir la pizza con focaccia. Llamadme sibarita de los mares, si queréis, pero ya va uno teniendo una edad en la que no va estando para tener que aguantar las tonterías. Navegar es un acto de comunión puro con la naturaleza, es casi casi poder concretar el sueño de Ícaro: es ponerse delante del bendito viento con una embarcación, una vela, y sentir la velocidad que nos eleva, volar, volar, vivir, sentir… navegar…

Por otro lado, no debemos despreciar el lado chufla que esta sana actividad de la navegación a vela nos ofrece: lo primero que llama la atención es el vocabulario técnico. Perdonad si me entusiasmo con esta jerga que es ya para mí desde hoy como un segundo idioma. Expresiones como “cazar el foque”, “vamos a trasluchar”, “a medida que nos acerquemos a la empopada más largaremos las escotas” o “las velas siempre llenas pero a punto de flameo por el gratil” ya no me son ajenas, entiendo que para vosotros (no iniciados) sí.


De momento ya me he dejado barba, hoy he comido marisco y estoy pensando en hacerme algún tatuaje guapo: quizás el Rey Neptuno o la Sirenita Ariel. Podéis reíros cuanto queráis, la mar acaba poniendo a cada uno en su sitio. Corren rumores de que esta mi fiebre marina me ha entrado porque antesdeanoche pusieron en Antena 3 la peli Annapolis (2006), sobre la academia naval USA. Tranquilos, no tengo intención de hacerme marine ni nada por el estilo… aunque he reconfesar que al enfundarme el traje de neopreno he sentido cosas que hasta ahora me habían sido vedadas.

Así que ya lo sabéis, mientras vosotros estéis desempeñando vuestros absurdos trabajos, o peor aún, pasando un ocio improductivo en playas y montañas, holgando, tumbados, a lo más jugando a las paletas, yo me hallaré surcando el Océano Atlántico en mi catamarán, acaso haciendo de patrón o de proel… no sea que algún día mi avión naufrague en una isla desierta y me tenga que fabricar una balsucia con un negro, un coreano y un redneck para salir de allí a escape…

sábado, 1 de agosto de 2009

Nuevas señales del Apocalipsis


Admirador como soy de San Juan Evangelista y de su obra, no puedo pasar por alto una serie de acontecimientos que se han sucedido en el último mes y poco. Entre noticias de incendios forestales, otro tipo de incendios y alertas por temperaturas máximas, continúan llegándonos señales de que el Fin de los Tiempos está cada vez más cerca. En palabras del buen chalado pelirrojo de Watchmen, “The end is nigh”; en palabras del docto Arrabal: “El milenarismo va a llegaaaaaarr!”

Con la Primera Trompeta Telepizza comenzó a vender hamburguesas. Tele… ¿qué? Pues eso. Los inventores del 2X1 “en local y recoger”, que prefieren mantener esa ruinosa promoción que bajar sus PVPs, por Dios, los que tantas veces nos hicieron calcular precios y números de ingredientes… Aquella empresa cuyo dueño era puesto como ejemplo por nuestra profe de Sociales de 3º de BUP (el otro ejemplo que ponía de modelo a imitar era Mario Conde, ejem)… se ha desvirtuado. Ahora venden hamburguesas, patatas, ensaladas… verdad que llevaban décadas sirviendo chorradas en plan “side order” pero… ¿hamburguesas? Definitivamente, algo no anda bien.



Con la Segunda Trompeta Jorge Javier Vázquez tuvo un nuevo programa de cotilleo. Con sintonía cantada por Bibi Andersen. Consistente en un demencial debate en el que no suelen faltar Belén Rueda, Kiko de Gran Hermano 3, Jimmy Giménez-Arnau, Karmele, el otro, el del amoto… ¿Sus temas? Si un travesti merece ser Miss España, si Aramís Fuster fingió su propio suicidio, si Franco malversó una piedra traída de la Luna, si el ex de la Esteban no sé qué cosa ha hecho… todo ello trufado por las impertinencias del moderador JJV, en el papel de un profesor de secundaria quemado y propenso a las depresiones, que acabara de tomarse dos aguardientes antes de entrar en clase.

Con la Tercera Trompeta Melendi y Pignoise grabaron un dueto. O un cuarteto, o quinteto, o cuantos quieran que sean ahora. Que han cantado juntos, vaya. Los perpetradores de Esto no es un disco de punk (2005) –ni falta que lo aclaréis, amigos- y el responsable de Este avión no va a llegar a Méjico, señora (2007) unen sus fuerzas este verano para torturarnos. “Estoy enfermo” se llama el tema (lo juro), y la letra dice cosas como “Si por el cielo nunca he volado, mis alas no son verdad. Cuando me impulso siempre resbalo, nunca consigo despegar” (lo juro también!!!).


Con la Cuarta Trompeta Coto Matamoros se fugó a Tailandia. De esto me entero a retazos, mi compañero de fatigas Kike me lo suelta subiendo un puerto de montaña: 600 m de desnivel en 8 km. Pero no, no le faltaba el aire: al parecer Coto Matamoros, por problemas de deudas, les ha sableado a sus íntimos toda la panoja de que ha sido capaz y se ha dado el piro a Tailandia, donde me contaron el otro día que hay cartas de masajes como hay cartas de putas como hay cartas de cócteles o comidas, donde me contaron el otro día que hay gente que se gana la vida dentro de los ríos recogiendo cacas de elefante con gigantescas cestas. Y para colmo el buen Coto parece que amenaza (constantemente) con suicidarse.

Con la Quinta Trompeta Chiquito de la Calzada hizo un vídeo en YouTube con Leslie Nielsen. Esto, que en sí mismo daría para un post (a algunos se lo ha dado), es una enormidad de calibre tal que si no la habéis visto ya no sois amigos míos. El vídeo se ha hecho para promocionar una película paródica española, y no comento nada más, pues se explica por sí solo.



Con la Sexta Trompeta José María Aznar tenía más abdominales que Cristiano Ronaldo. ¿Pesadilla? ¿Ensueño de la Razón? ¿Error de Dios? Lo hemos podido ver la semana pasada en toda la prensa, no hay PhotoShop mediante. José María Aznar, el ex presidente, alias el Demonio, el culpable de la Guerra de Irak, el culpable de todas las guerras, el abogado de conducir borracho, el que alardeaba de hacer 3.000 abdominales diarios… ¡resulta que los hacía! Olé él, sus santos güevos y el regocijo de su mujer, pero algo me dice que no es correcto que Ánsar esté más petado que CR9, no me preguntéis por qué.

Con la Séptima (y última) Trompeta la firma Chanel escogió a Lily Allen como imagen. Chanel, hagamos memoria, el culmen del chic, especialistas en artículos de lujo, sinónimo de glamour…Recordemos quiénes han sido modelos Chanel: Marilyn Monroe, Catherine Deneuve, Nicole Kidman. Recordemos ahora quién es Lily Allen: la cantante pop inglesa famosa por decir que tiene tres pezones y sacarse una teta en la tele. Famosa por decir palabrotas en sus canciones y hacer gestos obscenos en sus vídeos. Abanderada del chabacanismo, adalid de la zafiedad, y… entiéndaseme bien, como artista me encanta, su papel lo hace de coña pero… ahora ella será la imagen de Chanel S.A.

jueves, 30 de julio de 2009

ContemPOPránea 2009: Melones por catar


Ríos de tinta han corrido a cuenta del hecho de que el festival ContemPOPránea incluía en su cartel de este año a dos celebrities indies: Russian Red y Vetusta Morla. Hablemos. La propuesta de ambos grupos, con no ser pop, cae estilísticamente de lleno dentro de los parámetros estéticos del festival. ¿Y dentro de los éticos? He aquí el quid de la cuestión. Ya en 2007 se dio el fenómeno de que, merced al advenimiento de Los Planetas (la aburri-banda mesías del indie español), se vendieron todas las entradas y aquello se masificó hasta la incomodidad. ¿Ocurriría lo mismo en 2009? Sí.

Como no hice una encuesta no estoy capacitado para decir qué porcentaje de los poperos estaban allí para ver a Vetusta Morla, pero sí constato que el día que ellos tocaron, el viernes, el llenazo fue absoluto. Esa noche también actuaban Lori Meyers, pero a estos los meto en otro saco, aun admitiendo que tienen bastante tirón. Russian Red actuó el sábado, hubo gente pero ni de lejos el pleno de la noche antes (lo cual, dicho ya, se agradece). Gracias a esto el sábado sí se pudo deambular, ir a pipí, a beber y a comer como personas normales, y no como en una guerra “de las antiguas”.


El grupo Vetusta Morla, ínclitos protegidos del telediario de Antena 3, son “el grupo más independiente de España” ya que se han autoeditado su disco (como bien nos recuerda Matías Prats cada vez que los saca: le gustarán a su hija). Oh, la gran cosa! El concierto fue correcto, no voy a decir otra cosa, y mantuvo a la peña frenetizado, también hay que admitirlo. Su especie de pop rock-pupita se me antoja un trufado de Placebo, Radiohead, Maga y Los Piratas, pero vaya usted a decirle eso a sus fans, que le comerán vivo como en la escena final de El perfume.

Aparte de su nula o escasa originalidad, es de recibo consignar el nivel preescolar de sus letras. ¿Qué clase de nube de estupefacción se ha instalado en nuestras mentes para que las letras de Vetusta Morla nos parezcan de calidad literaria? Personalmente, opino que las de Miliki son infinitamente más profundas. Melódicamente, el concierto no estuvo mal, y ya digo, la peña coreaba cada tema como una oración, como si les fuera la vida en ello (yo mismo hube de fingir saberme las letras y tararearlas para no salir de allí inflado a hostias por los fans borrachos).


Entonces Vetusta Morla fueron un rotundo éxito de público. ¿Y de crítica? He leído de todo, pero personalmente afirmo, como me dijeron unas poperillas catalanas muy simpáticas, que Vetusta no morla. Hablemos ahora de Russian Red. La buena Lourdes, tan popera al dedillo para otras ocasiones, salió al Contempo teñida de rubio, con una camiseta y unos shorts playeros. ¿Desprecio al dress code pop? ¿Chulería? Nunca lo sabremos. Sabéis que había visto a Russian Red en el South Pop, entonces me gustó pero necesitaba una reválida.

El concierto del sábado fue una réplica del de aquella vez, con el handicap de que en lugar de una sala íntima las laderas del castillo de Alburquerque ofrecen un escenario bastante más imponente que -digámoslo- Lourdes y su banda no supieron llenar. Nada hubo de malo en la actuación: los temas de su único disco, un par de canciones nuevas, el truquito del xilófono… pero nada hubo de especial tampoco, y la cosa quedó en unas frías tablas. Y no lo digo yo, con mi proverbial mala leche, lo dijeron las miles de personas que estaban allí charlando mientras se desarrollaba la actuación.


EXCURSUS: la buena vida
No sé bien cómo hablar de esto, amigos, porque para mí es bastante lamentable. Sabéis que la buena vida, el grupo donostiarra abanderado del indie cuando nadie hacía indie, también figuraban en el cartel del Contempo este año. No sé si sabéis que recientemente ha abandonado el grupo su cantante, la dulcísima Irantzu Valencia, cuya voz nos hacía llorar a todos de emoción y derretía el Peine de los Vientos. Por este motivo, la buena vida eran, pese a su veteranía, otro melón por catar. Lo que creo que no he dicho aquí nunca es que se trataba de mi grupo favorito en lengua española, me gustan tanto que apenas los recomiendo (valga la paradoja).

Quedaba por ver cómo hacía el grupo la transición, qué se haría de todos aquellos himnos que en la inconfundible voz de Irantzu se elevaban como catedrales góticas. Y se hace lo siguiente: el resto del grupo toca las canciones exactamente igual que antes, y ahora las canta Mikel Aguirre, que antes hacía backing vocals. La voz de Mikel es grave, escasa y desagradable, la antítesis de la de Irantzu, con lo que el resultado es un despropósito del tamaño –otra vez- de una catedral gótica.

Si a esto le unimos que el sonido del otro día fue malo, que no se escuchaba una mierda, que hubo acoples, que el repertorio tristiacústico fue un bajonazo tras botar con Lori Meyers y Cooper, que la gente comenzó a abuchearles en gordo… todo ello hace del concierto de la buena vida este año en el ContemPOPránea una experiencia bastante triste que espero olvidar pronto.

miércoles, 29 de julio de 2009

Underdogs, o: El efecto sorpresa


“Cuando menos se espera, salta la liebre”. Esta máxima, que si yo aplicara en mi vida otro gallo me cantaría, y no que últimamente hago más el imbécil que hablo, esta máxima es más verdad que nunca en el festival ContemPOPránea. Yo al conciertismo iba a ver a mis vacas sagradas, gente que sabía lo que me iba a dar y eso fue exactamente lo que me dio, ya hablaré de ellos. Otros tenía que eran melones por catar, también hablaré de esos pero hoy voy a centrarme en los sorpresones agradables, las bombas-trampa del festival.

En inglés se conoce como underdog al candidato o contendiente a priori más flojo, el “no favorito”, para entendernos, que luego da el doble de gusto recordar su condición si es que gana y da la sorpresa. Esto es totalmente subjetivo, y en mi caso para el Contempo yo llevaba dos grupos a los que apenas conocía pero a los que tenía muchas ganas de ver: los británicos The Wedding Present y los suecos Lacrosse. Luego andaban por ahí los españoles Ellos, a los que conocía bien pero a los que tenía olvidados, y mi concepto ha cambiado radicalmente después de verlos en directo.


Ellos se definen como “pop cabrón”, lo cual no deja de ser una sandez, pero hace gracia si llevas ya varios tintos encima o peor. Su concierto era el último del viernes, ¿era necesario quedarse hasta las 5 de la mañana para verlos actuar? Era imprescindible, amigos. He aquí a un grupo clave del indie español, que pese a haber planteado su carrera como el culo son poseedores de un talento insoslayable. Han sacado tres discos en 9 años, y de los tres tiraron en el concierto, que solo puedo definir como un fiestón.

Cuando salió al escenario, el hijoputa de Guille Mostaza dijo “Os veo un poco dormidos, yo estoy superfresco: me acabo de levantar”. Nosotros llevábamos una jornada laboral de 8 horas viendo peña actuar, pero el pop hiperpegadizo de Ellos acabó por conquistarnos y levantarnos el ánimo. El Sr. Mostaza es una mezcla cañí entre un torero, Raphael y Jarvis Cocker, y a su lado está el inexpresivo Santi Capote, mudito, en plan Pet Shop Boys. Algunos temazos que desgranaron: “Tú primero”, “En tu lista”, “El anillo”, “Diferentes”, “No te enamores”, apoteósico “Lo dejas o lo tomas” y versión de Los Planetas (homenaje a Elefant Records): “Mi hermana pequeña”.


A The Wedding Present apenas los conocía, pese a ser un nombre fundamental del pop indie UK. Esperaba un concierto sólido y fue lo que obtuve, pero la sorpresa me vino del altísimo nivel de calidad de sus canciones y sus letras en particular. Realmente, escuchar a estos al lado de otros que actuaron en el festival era como ver jugar al fútbol a Pelé en sus tiempos y luego verme a mí. Mira que actuaron el sábado entre Russian Red y Sidonie, dos supuestos platos fuertes, por lo que para mí eran un grupo “tampón”, pero con su sonido se dedicaron a tapar bocas.

Yo no conocía sus canciones, no puedo deciros cuáles tocaron salvo una que recuerdo que anunciaron: “Silver Shorts”, pero fue todo canela. Será cuestión de hacerse fan y buscar sus discos. Ahora bien, aquella misma noche tras Sidonie y antes de Love of Lesbian (otro plato fuerte) actuaron unos chiquitos suecos que me dejaron con el boquino abierto: Lacrosse. Me pasa con el pop sueco que me da pereza, si lo escucho todo me parece precioso pero para mí es indistinguible, no le encuentro personalidad.


Pero esta gente, amigos… empezando por la cantante, que o está como una cabra o se había metido una tortilla de speed (no descarto que sean las dos cosas): qué poderío en el escenario, qué piruetas, qué mujer tan bailonga!!! Lejos del ñoñeo soporífero del pop de cámara, esta gente son preciosos, sí, pop-pop, pero su actitud en el escenario es la de unos punks. Hay que verlos para entenderlo. Yo tampoco conocía nada suyo y me cautivaron con sus temazos en un perfecto inglés, como “You Can’t Say No Forever”, “We Are Kids”, “No More Lovesongs”, “I See a Brightness” o “Excuses, Excuses”. También insistieron en que su canción “All the Little Things That You Do” tenía un toque flamenco (sería de Flandes, porque del otro…), y es que se ve que a esta peña sueca la mezcla de estilos no les asusta.

Para mí, Lacrosse fue la mejor sorpresa del Contempo, ya digo. Mañana hablaré de otros aspectos de este festival, en el que este año, pese a mi post del jueves pasado he detectado menos purismo y exquisitez que en otras ediciones y más gentuza de comportamiento vandálico. ¿O será que yo me estoy volviendo insoportable? Viva el POP!

lunes, 27 de julio de 2009

Altos borrachos en los conciertos


Bajitos abstenerse. Se requiere una estatura de al menos un metro ochenta para desempeñar este cargo, para ocupar este puesto. Job description: Se trata de colocarse delante de mí (justo delante, a menos de 30 cm, se entiende) en el preciso instante en el que va a comenzar un concierto. Puede haber pasado más de una hora desde la supuesta ídem de inicio de la actuación, y no haber aparecido por allí nadie: ni el grupo que va a tocar ni nuestro colega el alto. Pero no bien hagan su entrada los músicos, puede que incluso ya hayan sonado los primeros acordes del primer tema, podemos contar con que raudo ha de llegar el gigante a taparme la vista.

Con varios centímetros menos que la media española, no debería sorprenderme que haya mucha gente más alta que yo (de hecho, no me sorprende en absoluto), lo que no deja de sorprenderme y de admirarme es el hecho matemáticamente comprobado que he contado en el primer párrafo. Amigos altos aficionados a la música en directo: ¿qué tenéis contra mi persona? ¿Por qué cojones llegáis a última hora y os colocáis justo en mi cara? Al ser tan altos no me ven allá abajo y deben pensar “Mira, aquí no hay nadie, un hueco, qué bien”.


Correkchou, amigos: exactamente lo mismo que pienso yo cuando llego y elijo dónde ponerme en los conciertos, siempre atento de no tapar a nadie, al menos de manera ostensible. Siempre buscando el huequito entre cabezas más altas que la mía, a la caza de esa ventana privilegiada que me permitirá ver a mis ídolos. Ah, pero es que hay gente tan inteligente, que deberían tener cada uno tres o cuatro Premios Nóbeles. “Desde aquí se ve bien, ¿eh?”. “Nos quedamos aquí, ¿no?” Genios.

Bueno, Porerror, copón, no querrás pretender que no se te ponga nadie delante, que no te tapen, es un concierto, joder, la gente baila, se mueve, si no te va ese rollo aficiónate a la ópera. Después del pasado fin de semana en el festival ContemPOPránea 2009 me lo estoy planteando seriamente, señora! Sigue la caracterización del alto de mis pecados en los conciertos. ¿O debería decir “los altos”? Las personas de gran estatura que gustan del pop –constato- nunca merodean solas: tienen pandillas de amigos igualmente altos, o más todavía, Y estos no suelen estar allí tampoco a la hora de inicio del concierto, qué va. Mandan de avanzada a su colega “el enano”, y a los 5 minutos aparecen todos los demás a ponerse delante de mí, bien sure.

Imprescindible andar aquejado del baile de San Vito, y no me refiero a botar o bailar, que eso lo hacemos todos en los conciertos, y que en parte para eso se acude. NO. Me refiero a movimientos espasmódicos de brazos, piernas, cuellos, sobacos, manotazos, golpes de cigarro encendido (“¿Te he quemado?”/ “Pues sí, gilipollas”), pisotones a traición…. etc. Y aparte, me encanta oler vuestras colonias, chicos altos…..mmmmmm…..¿es eso CK One Summer 2009? ¿O es la del 2008? ¿Acaso detecto el perfume de Dolce & Gabbana? Porque si os ponéis tan cerquísima de mí, hijosdeputa, me tengo que comer todos vuestros olores.


¿Qué por qué no me echo un poco para atrás? PUES PORQUE HAY GENTE: veréis, aquí cada uno tenía su sitio y ocupaba su espacio personal hasta que habéis aparecido vosotros. Ah, pero esta gente alta, si son tan fans de la música, irán sobrios para no perderse ripio del concierto, ¿no? Craso error, señora, cra-so e-rror. No pueden faltar en sus manos macetas de cerveza, tinto o güisqui, que desde esa altura y con esos movimientos parecen expresamente diseñadas para ducharme. Y no hablo de las drogas que se han metido porque no las he visto.

Si queréis buenas crónicas del ContemPOPránea de este año os remito al blog oficial, El Gallo Verde, que las irá desgranando. Si queréis una crónica mala, leed la del blog Jenesaispop. Aquí en Estatuas Verdes se hablará del festival esta semana, pero desde un punto de vista desenfadado (pese a que el post de hoy me lo dicte el enfado). En cuanto a vosotros, amigos altos borrachos que me tapáis en los conciertos, ¿por qué no os quedáis en casa, escuchando a vuestro grupo favorito en CD –que suena mejor- mientras tomáis un poquito por el orto? Otra opción es aprender a comportaros.

jueves, 23 de julio de 2009

Un poco de clasismo musical una vez al año no viene mal


El otro día en Portomarín (Lugo), ahítos de ampollas y borrachos de kilómetros, el buen Charlie me preguntó: “¿Por qué en España todos los hippies van acompañados de un perrito?” Me partí de la risa, le contesté que sí, que no sabía por qué ya que yo no soy hippie (Dios me libre, mas en una ocasión en USA me confundieron con uno: recordadme que os lo cuente), pero que era cierto. Le conté que en España teníamos incluso una palabra para denominar a esta gente: “perroflautas” (para una ilustración del término, ver esto), lo que al inglés le dio bastante risa también.

Las carballeiras y las cagadas de vaca por fuerza inspiran en el peregrino nostalgias de su patria chica. Es el caso del buen Kike, que obnubilado por la belleza del paisaje gallego no cesaba durante el Camino de dedicar exageradas alabanzas a Miciudad. Que si Miciudad está cojonuda, que si la están dejando de dulce, que si las nuevas obras son cada vez mejores…. El nota se lo llega a creer, y por eso mismo, por comprobar si tenía o no razón, anoche mismo fui con él a una especie de pseudofestival urbano que se celebraba en el casco histórico de Miciudad de manera gratuita.


Al llegar, decepción por partida doble, o triple: del imaginativo cartel de artistas alternativos de lo alternativo, el único del que yo había oído hablar y que quería ver ya había actuado. Del resto, mejor no hablar: fui testigo de las atroces actuaciones de dos bandas de rock de pseudogaraje, una tirando más hacia el punk-surf y la otra escorada al cowpunk. Las dos espantosas. Lo gracioso del tema era que siendo españolas se obstinaban en “cantar” en inglés, o en lo que sus beatas mentes consideraban que era la lengua inglesa.

Mi amigo Kike, novicio en estos menesteres del moderneo y los conciertos, me preguntó: “Si son de aquí, ¿por qué hacen como que cantan en inglés?” Cruel pregunta, buen Kike, que yo mismo hubiera firmado. No supe qué responderle. Por lo demás, el marco incomparable: una recoleta plazuela de Miciudad flanqueada por dos iglesias de gran mérito artístico. La concurrencia era desigual. Lo mismo se dieron cita allí modernos sección retro que poperos gafapastas que hippies en el sentido más amplio. Las camisetas de Ernesto Guevara se mezclaban con las rastas, las diademas, los flequillos mod, las chanclas de cuero, los canes pulgosos, las chapas irónicas… en una macedonia entre lo indie, lo alternativo y lo directamente mamarrachero.


Normalmente sabéis que, aunque asertivo en mis opiniones, me precio de ser tolerante y bastante ancho de tragaderas, sobre todo en lo musical. Ya sabéis, chopped con mortadela, etc. Pop de masas, sin complejos, etc, etc. Pero ocurre que una vez al año, amigos, una sola vez al año me vuelvo un intolerante de mierda y un exigentón. Como decían aquellas sevillanas: “Todos los días del año yo soy feliz con mi gente, pero cuando llega mayo se va cambiando el ambiente”.

Cuando llega el fin de julio a mí también se me va cambiando el ambiente: se acerca el festival ContemPOPránea. Voy para pasármelo bien, para empaparme del ambiente festivalero bebiendo tinto, bañándome en la pisci, para leer debajo de un pino, para burlarme de las pintas de la gente, pero al menos me aseguro de que estaré libre de perroflautismo y de público indocumentado. Me aseguro de que todos los grupos que voy a ver en directo son canela y se han criado escuchando y copiando a otros artistas canela a los que yo también admiro. Para poder lucir mis chapas, mis Adidas y mis gafas de pasta sin tenerme que esconder.

Para eso, amigos, hoy me voy al ContemPOPránea 2009. Nos vemos el lunes.
 
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