Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

miércoles, 20 de febrero de 2008

El beso de la mujer araña


Preside este post una foto de la gran actriz de cine mudo Gloria Swanson (sí, la que en El crepúsculo de los dioses estaba “lista para su primer plano”) porque es la misma que aparece en la portada del libro del que hoy voy a hablar. La Swanson/Norma Desmond dice también que en el cine de su época no hacían falta diálogos porque tenían los rostros. Irónico, porque en El beso de la mujer araña (Manuel Puig, 1976) el diálogo es el rey.

Sé que tiendo a la hipérbole y que me entusiasmo enseguida con las cosas pero vaya por delante: El beso de la mujer araña es LA MEJOR NOVELA CON DIFERENCIA desde que comencé este blog. Sí, amigos, el nombre del escritor argentino Manuel Puig tal vez no diga mucho al gran público, pero se encuadra en la mejor tradición de la literatura sudamericana. Su obra se estudia en las universidades al lado de la de Borges o Cortázar (en USA es megaconocido) e incluso tuvo su momento de popularidad a nivel mediático cuando varias de sus novelas fueron adaptadas al cine, como Boquitas pintadas o la propia El beso de la mujer araña, de la que también se adaptaron una obra de teatro y un musical.

Y esto viene totalmente al pelo, porque Manuel Puig es un autor muy relacionado con el cine: escribió varios guiones (entre ellos el de la adaptación de La Mujer araña), y empezó trabajando en una filmoteca. De hecho, según la Wikipedia, su primer sueño fue el de ganarse la vida como guionista de cine y televisión. El cine aparece en sus novelas de modo recurrente (ya lo veremos), pero no solo el cine sino todos los elementos de la “cultura popular”, los tangos, los boleros, los culebrones, las revistas… Para Donald L. Shaw (Nueva narrativa hispanoamericana, 1981), el arte pop está presente en la obra de Puig de un doble modo; por un lado, usando elementos como los mencionados (canciones, pelis, etc) y por otro apropiándose de modelos literarios pop (novelas rosa, policíacas, de géneros de baja estofa).

Estos rasgos han hecho que se enmarque a Manuel Puig dentro del Postmodernismo, pero esta adscripción no está tan clara. Otros lo incluyen en la última etapa del llamado Boom latinoamericano (Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez) y aun otros en el Posboom (Isabel Allende, A. Skármeta, L.Esquivel…). La cosa se complica al entrar en juego la crítica yanqui, con su terminología (también se inscribe a Puig en el Modernism, que no es lo mismo que Modernismo en español). En cualquier caso, está claro que sus coordenadas clave son el pop pero también el compromiso (bien de izquierdas, bien de liberación homosexual) y el realismo. No hay aquí fantasmas que hablen ni personajes que se conviertan en jaguar.

Centrándonos en El beso de la mujer araña, no se me ocurre mejor resumen que el que la editorial ofrece en la portada del librito: Dos presos comparten su soledad y su miedo a la tortura en una cárcel de Buenos Aires. Uno es un homosexual corruptor de menores, el otro un activista clandestino de izquierdas. El contexto es la dictadura argentina, con su brutal (cuesta conceptualizarlo cuando se escuchan testimonios) mecanismo de represión y tortura sistemática. Para sobrellevar su cautiverio y sus miedos, ambos personajes (Valentín el activista y Molina el gay) se dedican a charlar, llegando a trabarse entre ellos una auténtica relación personal, muy rica en matices.

Toda la novela está escrita en forma de diálogo (de ahí las adaptaciones en el escenario), sin indicación de quién está hablando en cada momento: se sabe por los vocativos y por lo que dicen, claro. Molina (el gay) se dedica a contarle a Valentín películas fantásticas (a la maniera de Las mil y una noches, dejándolo a medias) mientras que el otro expone sus ideas de justicia social y lucha por la causa. Toda la crítica señala que de este modo se realiza una interesante simbiosis entre dos movimientos revolucionarios: la izquierda marxista y el de liberación homosexual.

Ahora bien, este libro, que en principio podría ser una turra argumentativa ambientada en un sórdido contexto habitado por personajes morbosos, resulta todo lo contrario a un panfleto. Se trata de una obra maestra de sutileza y humanidad, en la que dos personas aparentemente sin nada en común se van desnudando una frente a otra (y frente al lector, mirón en la intimidad de su celda compartida), mostrando su alma, y van sufriendo una evolución ideológica.
A todo esto, la novela crea una realidad paralela que aleja a los protagonistas de su encarcelamiento, envolviéndolos en una tela de araña… la de la mujer que da los besitos.

6 comentarios:

Fran G. Matute dijo...

No sé si has tenido el gusto de ver la película de Hector Babenco... a mí me traumatizó porque la ví de chico y aparte de extrañísima me pareció muy erótica, casi que me daba vergüenza que me pillaran viéndola porque era una película para adultos...

Me encantaría verla de nuevo.

Porerror dijo...

Gracias por el apunte, Fran. No la he visto la peli pero ya tengo a mis "agentes" verdes bajándosela.

sinblancaporelmundo dijo...

No por ser maricón se es mejor.

http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/02/23/maricones-sectarios/

Ricardo Calderón Inca dijo...

Hola que tal, creo que tu aportacion es muy convincente y expone uan de las obras mas laureadas de latinoamérica.
No se tu pero yo me quedo con la obra mas que la película es un novelonnn...!!!
Saludos =Þ

Anónimo dijo...

Me gusta tu resumen, a mi en particualr me parecio un muy buen libro que retrata de alguna manera la dictadura argentina, o una parte de ella, sin presentarsela tan crudamente al lector.
Una novela donde los heroes son en realidad anti-heroes...donde representan sus creencias sin perder su humanidad, como seres imperfectos...

Porerror dijo...

¡Vaya! Ha habido nuevos comentarios, uno de ellos muy antiguo y se me habían pasado.

-Ricardo Calderón: Saludos y gracias por dejar tu comentario. Como dije por ahí la película no la he visto así que no puedo opinar, pero la novela estoy de acuerdo en que es un novelón (en el buen sentido).

-Anónimo: Gracias también por tu comentario, está claro que humanidad = imperfección, y que aquí el tema de los héroes-antihéroes está muy difuminado.

Supongo que es un buen retrato del tema dictadura argentina pero veo que esta novela tiene un alcance universal, ¿no crees? Mira si no su éxito en USA, por poner un ejemplo.

Espero seguiros viendo por Estatuas Verdes

 
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