Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Píldoras de humor


Tranquilos que con estas píldoras no os vais a quedar enganchados ni vais a hacer que aumente la resistencia de las bacterias. Tranquis que con estas no os vais a quedar enganchados. ¿O sí?

Constato una tendencia de la televisión española actual, los programas de humor a base de sketches cortos, pequeñas píldoras de comedia de situación cuyos personajes se repiten. [Con lo cultureta que tú has sido, Porerror, ya nada más que escribes sobre la tele, ¿eh? Cómo se nota que te vas adocenando… A ver, señora, qué quiere usted, ¿Que escriba sobre la National Gallery de Cosica? ¿Sobre sus ruinas aztecas? Aquí no hay ni cine, dé gracias a que de vez en cuando me leo algún libro y, mire, por ejemplo, esto de establecer un diálogo ficticio con usted se lo he copiado a Camilo José Cela: ahí tendrá el lector la nota culta].

Decía que ahora hay muchas series de sketches –píldoras de humor, por usar una metáfora no especialmente audaz-, con la particularidad de que cada episodio dura poco, hay tres o cuatro personajes fijos que interaccionan y suelen basarse bastante en la comicidad visual y verbal, además de la de situación. Esto no son los elaboradísimos sketches de Cruz y Raya, con el mismo pavo gafotas repitiendo la misma frase ad aeternum, ni tampoco los Monty Pythons llegando a comprar un loro muerto (si no sabéis de qué os hablo poned en YouTube “dead parrot”).


Esto tiene bastante más chispa, un ritmo mucho más rápido (no hay más remedio) y aparecen cortinillas cada dos o tres minutos separando las escenas. A diferencia de Splunge o Ni en vivo ni en directo, estos programas tienen la ventaja de contar con personajes fijos –ventaja siempre que te caigan bien, claro-. Todo lo anterior permite construir significado extra episodio a episodio, ya que vas conociendo cada vez más a cada personaje, pero también se pueden disfrutar estas píldoras de modo independiente.

Si Los Serrano o Aquí no hay quien viva eran novelas, estos programas vendrían a ser libros de relatos, para entendernos. Creo que en España empezó Camera Café en Telecinco (formato de mucho éxito en países como Francia o Italia), y luego le siguió el éxito fenomenal de Escenas de matrimonio. Casos extremos de este tipo de humor: Camera Café me encantaba y Escenas de matrimonio me parece una chabacanería (lo poco que he visto), aunque igual lo único que comparten es la forma, no el contenido.


La Sexta ha abrazado con asaz entusiasmo esta tendencia, ya antes del verano nos sirvieron La tira, cuyos personajes eran: un par de cajeras canis de supermercado, un grupo de madres a la salida de un colegio, dos porteros de discoteca y unos albañiles (y su capataz) que realizan reformas interminables en casa de un matrimonio. La verdad es que todo de bastante risa, hasta el punto de que han repetido los episodios hasta la saciedad y yo me los seguía tragando como si nada. En la segunda temporada incorporaron a un trío de astronautas españoles, con lo cual el jolgorio aumentaba.

No hace un mes que estrenaron –en La Sexta también- Estados alterados: Maitena, sketches basados en las tiras cómicas de la dibujante feminista argentina. Aquí los personajes están todos interrelacionados, pero se mantienen en escenarios bien diferenciados: un bar, un bufete de abogados, y las casas de varias de las mujeres que trabajan en él. La semana pasada llegó a la cadena de Milikito otra vuelta de tuerca: Qué vida más triste, serie dizque proveniente de un vlog en plan casero, que combina la cámara fija estilo Camera Café o confesionario de Gran Hermano con otras secuencias más moviditas.


Perdonadme y que nadie me malinterprete, pero a esta última serie (que narra la vida de un treintañero friki que vive con sus padres) no le encuentro la gracia, y por Dios que la veo todos los días para buscársela. Pienso que no la entiendo por su marcado carácter vasco, y no tengo nada contra los vascos pero no entiendo su humor. Igual que el de los catalanes, perdonadme otra vez. Que nadie se ofenda, pero será que no me siento identificado: a lo mejor es lo mismo cuando en el resto de España salen Los Morancos disfrazados de Omaíta y diciendo barbaridades. Y ojo, estoy totalmente en contra de pensar que los andaluces sean graciosos de oficio.

Aun así, admiro las virtudes de Qué vida más triste, me parece tan correcta como otras por el estilo que sí me han molado (La tira, Camera Café) y creo que este formato de humor tiene un gran futuro… por lo menos hasta que la audiencia se harte.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Me encanta que los posts salgan bien


Bueno, bueno, bueno!!! Qué portento os traigo hoy. A ver si esto os refresca la memoria:

“En 2008, un hombre que no hizo la mili fue desterrado a un lejano pueblo por un delito que no había cometido. No tardó en fugarse los fines de semana, y desde entonces sobrevive al frío. Si tiene usted algún problema y se lo encuentra, tal vez pueda tomarse un tinto con él”: NA NA NA NA, NA NA NA, NA NA NA NA NA NA, NA NA NA NA NA NA NA…

Hoy homenajeo a El Equipo A (1983-87), el nombre más misterioso para un niño de la quinta de 1978 desde los Hombres G. ¿Motivo? Haber tenido que poner el coche a dos ruedas hoy en Cosica me ha hecho recordar a aquellos especialistas que hacían saltar por los aires esos jeeps de guardarropía, a ese Fénix conduciendo aquel Pontiac, y cómo no, la furgoneta negra con la diagonal roja que conducía M.A.


Cuidadín con El Equipo A que son palabras mayores. No pretendo aquí dibujar la serie entera porque eso daría para varios posts, de hecho cada personaje daría para varios posts. George Peppard, de Desayuno con diamantes (1961) a Coronel Aníbal (Hannibal) Smith. Mr.T., un personaje tan enorme que no sé si Estatuas Verdes sea digno de nombrarlo siquiera. Que me perdonen la blasfemia. De M.A. Baracus (en inglés B.A., bad attitude) a sus videoclips de “Treat Your Mother Right”. Últimamente ha sido visto injuriando a la comunidad gay en un anuncio de Snickers en el que disparaba chocolatinas con un cañón a un tipo afeminado que hacía footing. Al parecer la frase “¡Corre como un hombre!” ha sido considerada demasiado ofensiva por los gayers.


Había más actores, ¿los recordáis? Ese Dirk Benedict, cuyo personaje tenía el mejor nombre de la historia de la TV: Templeton Peck. Su sobrenombre español era Fénix, “Faceman” en el original. Ese Dwight Schultz haciendo de “Loco aullador” Murdock, el pilotico en cuyas aeronaves no quería subir M.A. Esa Anita Obregón, en fin, tantísimos recuerdos.

M.A. sin duda ha sido el más icónico, al final de la serie era el que más cobraba (no en vano lo parodió La Hora Chanante). Esto no gustó al estrellón de George Peppard, que según me he enterado en Wikipedia lo odiaba, no se hablaba con él y acabó partiendole los dientes y mandándolo al hospital (sí, sí, Aníbal se lo hizo a M.A., no al revés).


El Equipo A vivirá siempre en nuestros corazones, cada nueva temporada era una fiesta en el colegio. Qué trauma cuando me lo perdía, en cierta ocasión íbamos de viaje e hice que mi familia me lo grabara, en aquellos magnetoscopios de VHS que había antes, ¿os acordáis? En Gran Bretaña El Equipo A alcanza la categoría de religión, con su sintonía pinchada en las discotecas a altas horas de la madrugada (ejem, a las dos), con pantallas proyectando capítulos de la serie, con esa chapa que una amiga me trajo de allí.

Yo lo veía con fruición, ¿qué más daba que los episodios fuesen repetidos? ¿Cómo estaban esos engendros blindados pre-McGyver que fabricaban los muchachos cuando los encerraban en un garaje o taller mecánico? ¿Cómo estaba ese Coronel Decker de la Policía Militar, cuyos coches patrulla color caqui siempre llegaban tarde? ¿Y esos paletucios de la América profunda a los que El Equipo A siempre ayudaba contra algún abusivo terrateniente? En verdad las tramas de esta serie eran más predecibles que las de Scooby-Doo, pero ¿qué importaba? Los M-16 disparaban y nunca, nunca, nunca moría nadie.


No he querido daros la turra con un post enciclopédico acerca de una serie que seguro que recordáis mejor que yo. Desde aquí os invito a compartir conmigo vuestras vivencias relacionadas con El Equipo A, qué os parecía, cómo lo veíais, cómo lo recordáis, si nunca os entraron ganas de fumar en puro, yo que sé!!! Me encanta que los posts salgan bien.


domingo, 9 de noviembre de 2008

Directos


Los fines de semana en Miciudad, cuando no estoy dejando que una abeja me pique en la cara o comiendo hamburguesas en locales Tex-Mex tengo otra afición muy bonita: ir a conciertos. La semana pasada fui a uno, que ya os conté, la que viene tengo entradas para otro. Esta semana he hecho doblete, el viernes y el sábado, con la particularidad de que ambos conciertos se celebraban en la misma sala, aun siendo de índole completamente opuesta.

El primer concierto era un asunto curioso: la final de un certamen municipal de música, actuaban dos grupos concursantes, El Gueto con Botas y Miguel Sánchez y Radio Girondo y un tercer grupo fuera de concurso llamado Helio, dizque leyenda local. La verdad es que yo fui a ver a Radio Girondo, porque me une una gran amistad a su líder y cantante Miguel Sánchez, pese a que el mamón nunca lee Estatuas Verdes. Aparte vi al primer grupo, de corte celta-fusión-buenrrollista. Dicho sea sin ánimo de mala leche, no me gustaron porque me aburrieron pero respeto su propuesta, que estaba muy currada (solo que no es mi estilo).


A los Helio no me quedé, en parte porque estaba muy cansado y en parte porque en el cartel anunciador se publicitaban como power pop, y me daba bastante miedo -sinceramente- lo que podía salir de allí (Miciudad y el pop, un maridaje problemático). Miguel Sánchez y Radio Girondo hacen una especie de pop rock de corte a veces indie a veces cantautor, pero el otro día sorprendieron a todo el mundo con una fuerza rockera inusitada. Incluso los fans de El Gueto con Botas (rastas, chándal de Jamaica, aroma a trócolo) movieron las cabezas extasiados al son de los poderosos riffs que Radio Girondo despachaban desde el escenario. Fue su mejor actuación hasta la fecha.

El segundo concierto que fui a ver es el de Iván Ferreiro, favorito personal (tampoco era la primera vez que lo veía en directo) y artista que, como ya se ha dicho aquí en ocasiones, cabalga entre lo comercial y lo indie. Si Los Planetas representan los más comercial de lo independiente, podría decirse que Iván Ferreiro es lo más tirando a indie dentro de lo comercial. O eso pensaba yo, vistas su música y su parafernalia de chapas, camisetas y demás. Los amigos que vinieron conmigo a este concierto eran o bien muy poperos o bien muy rockeros, y yo hubiera pensado que la propuesta de Iván Ferreiro iba a ser problemática pero en realidad creo que satisfizo a ambas sensibilidades.

A veces Smashing Pumpkins, a veces Radiohead, casi nunca Los Piratas, he aquí las claves de un hombre que se permite descalificar a Miguel Bosé por lo pesetero para acto seguido editar él mismo un disco (Mentiroso mentiroso en directo, 2008) idéntico a otro (Mentiroso mentiroso, 2008) solo que en vivo, jugada que el propio Papito hubiese firmado sin ambages.



Tras el concierto, que moló bastante, pudo verse a Iván firmando discos y entradas, charlando con la peña y haciéndose fotos con ellos, algo que la verdad no esperaba de él. Y no lo esperaba no porque sea antipático sino porque la sala estaba de bote en bote (se agotaron las entradas, de hecho, cuatro de mi pandilla hubieron de recurrir a la reventa), porque parece que este Ferreiro es una mini estrella.

El público no era indie, algún alternativo había, pero sobre todo gente normal, y sobre todo niñas, muchísimas niñas. No niñatas, me refiero a tías. Un amigo mío tildó la música de Ferreiro de “pop femenino” y es curioso que a mí nunca me lo hubiera parecido pero escuchando al público corear algunas de sus canciones y fijándome en las letras, un pelín de Alejandrosanzismo sí que hubo. Mejor para él, que venderá más discos.

La sala, ya lo he dicho, a reventar, un gran contraste con el concierto de la noche antes. No es que para ver a Miguel Sánchez y Radio Girondo no hubiera nadie, pero claro, el público fue escaso, y más comparado con el de Ferreiro. Y sin embargo no sabría decir con cuál de los dos conciertos disfruté más. En ambos casos me encontraba entre amigos, escuchando la música que me gusta… Porerror, ¡qué post de más buen rollo! ¿Qué queréis, que insulte a gente todos los días?

jueves, 6 de noviembre de 2008

Oda al ibuprofeno


“La vida es sufrimiento”
-Platón



Nos conocimos con veintiún añitos: ¡qué edad más bonita para el amor! Fue en Galicia, aquel verano nublado y lluvioso de 1999. En el Camino de Santiago, por cerca del Monasterio de Samos, yo tenía una tendinitis en la rodilla derecha debida a un vicio al pisar mal. Un buen samaritano, otro peregrino, vio mi cara de sufrimiento por dolor y tuvo a bien presentarnos. Me contó tus virtudes y advirtió de tus vicios: “Y no te olvides de tomar un protector estomacal”.


Al año siguiente, viviendo en Inglaterra, vi cómo me eras infiel con otro compañero Erasmus. Este chaval usaba de tus servicios por sistema, cuando tenía resaca. Espidifén era tu nombre por aquellos días, venías en forma de sobre. Nuestro siguiente encuentro fue un dolor de muelas. El bendito dentista (nunca me dio miedo: quita los dolores) me puso en contacto de nuevo contigo. El flechazo fue instantáneo y caí entre tus brazos –parafraseando la canción de Mecano.

Con el tiempo nuestra relación fue madurando, yo me hice mayor y tú también creciste: 200, 300, 600 mg.

Ya cada vez que algún dolor de muelas me visita, un par de veces al año, voy al cajón de las medicinitas a buscarte. Pastilla blanca: como viejos amigos. Cuántas visitas de urgencia al dentista estando en un grito fueron solucionadas con un simple: “Tómate ibuprofeno”. Siempre quitando inflamaciones, ora de marca ora genérico, siempre bueno.


Más tarde vino el muy temido esguince: aquí la inflamación en grado sumo. Edemas, hematomas, los dolores. Oh, ibuprofeno, ¡imposible pagarte tus favores! Agradecido de por vida quedo, tú salvaste.

Hace una escasa semana me asaltaba de nuevo terrible dolor de muelas, tan grande que me despertó. La noche no fue agradable, pero pude dormir reconfortado tras ingerir buena dosis de mi pequeño y blanco amigo. Ayer, cuando al dentista el caso relataba, ya conocía de antemano su respuesta. “Tómate ibuprofeno” –me espetaba, zanjando la polémica.


Anteayer sobrevino monumental caída, gracias al cielo solo se saldó con un susto. Dolorido, magullado, jodido, me apresuré a engullir la cena para no tener el estómago vacío, por poderme tomar ibuprofeno. Y gracias a eso pude de noche pegar ojo. La mañana siguiente raudo me tomé otro para aguantar la jornada. Más tarde, en la consulta del médico, bajito, pero que muy bajito (por citar a don Skakespeare y a Woody Allen), llegaban el diagnóstico y la prescripción. “Tómate ibuprofeno” –me dijo la doctora-. “El hermano mayor, el llamado 600, puedes quedar con él hasta tres veces al día”. A la farmacia fui, a requerirte: ¡ven a mi boca, amor…!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Replanteamiento del canon Oro

“Y eso que no está de moda es oro”





Vuelvo al mundo del blog tras mi accidente anual: el año pasado por estas fechas pisé una pelota de padel y tuve un esguince de tobillo, ayer me caí por las escaleras de “mi mansión” de Cosica. Gracias a Dios no me ha pasado nada, solo una molesta tendinitis en el brazo derecho que me impide conducir, escribir, coger peso, en definitiva, vivir.

Pero no podía diferir más la actualización o replanteamiento del Canon Oro. Ya sabéis que “oro” es mi palabra clave para dar la aprobación sobre algo. Tanto es así que una vez en Toledo me estaban enseñando unas pulseras de plata que me agradaron mucho, y exclamé “¡Oro!”, a lo que la amable dependienta me respondió: “No, caballero, esto es plata: el oro es lo amarillo” (Gracias, señora, no soy de Júpiter).

“Oro” son los personajes más admirados de Estatuas Verdes, lo son por su calidad y por el calado de su trabajo. O por el simple hecho de caerme bien, qué narices. Elvis Costello, a mi modesto entender el mejor rockero vivo, rockero por llamarle de alguna manera ya que su paleta musical no parece tener limitaciones. Este año sin ir más lejos ha facturado un discazo de agárrate y no te menees, amén de colaborar con sendos duetazos en los respectivos álbumes de Jenny Lewis y de Lucinda Williams.


Si entra un Personaje Oro nuevo es que sale otro, ya sabéis cómo funciona. Fernando Arrabal tampoco puede abandonar la lista. ¿Qué ha hecho últimamente? Este hombre con existir ya tiene suficientes méritos. Joaquín Reyes nos tiene un poco abandonados, a la espera estamos de la tercera temporada de Muchachada Nuí (¿comenzará con Cindy Lauper de presentadora, ya que ella fue la última “Celebrity”?), pero su estela pervive y está siendo copiada hasta la saciedad por humoristas y publicistas de toda España. En cuanto a David Trueba, esta primavera editó una novelaza gorda pero fácil de leer (y entretenida). Dicen por ahí que anda adaptando al cine la novela de Azcona (R.I.P.) Los muertos no se tocan, nene.


¿Saldrá acaso de la lista de Personajes Oro el antaño celebrado César Millán? La respuesta es sí. Los motivos son varios, y lamento si con esto se sentirán injuriados gente como el buen Fran G. Matute y ese amigo suyo con el que compra merchandising oficial del mejicano. Para empezar, en mayo pasado me mordió un puto perro, y ahí no valió ni calma, ni asertividad, ni líder de la manada, ni leches. Solo un dueño mongolo e incapaz de controlar a su animal y mi posterior dosis del toxoide antitetánico. ¿Son las enseñanzas de César Millán un fraude? Cuando queráis os enseño la cicatriz de mi mano izquierda.

Por otro lado, vemos que en Cuatro quitaron su programa, y luego lo han intentado poner a diario para sustituir aquel pizpireto Visto y oído, que al parecer no veía ni oía nadie. Los fines de semana en lugar de El encantador de perros, the real thing, nos han endilgado la versión inglesa llamada O el perro o yo. ¿Resultado? Perros más flacos, dueños más pálidos y cielos nublados, y una instructora perruna que perdió su carisma por el camino. En definitiva, César, macho, que estás en horas bajas.

¿Y quién ocupará su puesto? Bono el del PSOE no. Es una persona intachable (salvo cuando se condecoraba a sí mismo o fingía regalarle su propio reloj a los jubilados manchegos, pero eso es peccata minuta), lo que pasa es que ahora es consuegro del cantante Raphael y está a punto de ser abuelo: demasiadas responsabilidades. ¿Bono el de U2? Aparte de estar muy ocupado quedándose en la ONU para hacer merienda-cena y llamando por teléfono a Dios o a Barack Obama, seamos serios.


Diego Manrique, pese a ser cada día más sabio en la música y más lúcido en sus artículos periodísticos, veo que no ha cuajado en vuestra imaginación. Susanna Griso sí que ha cuajado en vuestras mentes (¡viciosillos!) pero eso de tener a Massiel como tertuliana… no sé yo: le resta enteros. La más votada por vosotros ha sido Meryl Streep, la gran Meryl. Dama del cine, doblemente oscarizada, cantante y bailarina por gracia de ABBA, en fin, que lo tiene todo. Os confieso que toda esta pantomima de la encuesta la monté para incluirla a ella, o sea que mola, no hay que manipular nada. Bienvenida pues, Meryl, a la lista de Personajes Oro, primera mujer que alcanza este honor.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Empieza por "F" y rima con frío...


“¿De qué se valdrán los tontos para entrar en conversación en aquellos países donde no llueve nunca y la temperatura es constante?”
-Dino Segre, llamado Pitigrilli



Justo cuando iba a escribir un post hablando bien sobre Cosica el viernes pasado, el destino me frenó la mano y esa entrada del blog quedará para siempre junto a las inéditas. El post del viernes nunca se escribió, os dejo el principio que iba a tener, para que veáis el tono:


Cosica existe. ¿Hablando bien de Cosica, Porerror? ¿Cómo así? No lo sé señora, serán todavía los efectos del Tanqueray.


Cosicas de la vida (y de la Cosica): el viernes no hubo post, hubo resaca. Pero hoy lunes sí que lo habrá, de modo que abríguense y sigan leyendo.

Justo cuando empieza uno a acostumbrarse al exilio entre semana, llega el finde y te rompe el ritmo. ¿Quejas? Ninguna. Solo es una constatación. Entonces llega el domingo sobremesa, por la tarde, tarde-noche, entonces llegan las nueve de la noche del domingo y ya la broma no se puede sostener más. Toca volver a emigrar, con diferencia el momento más amargo de la semana. Toca volver a la oscuridad, a las luces largas, a los coches de frente percibidos tan solo como conos de luz amarilla sobre fondo negro. Salvo que uno no es un personaje del cuento de Italo Calvino (“La aventura de un automovilista”), ni uno va en coche de A a B para citarse con Y.

Citando a Calvino, “[c]omo si no bastara, se echa a llover”. Y es que Cosica nos tiene acostumbrado a un juego muy cruel, cada semana encuentra nuevas maneras de atormentarnos, cada semana nos presenta nuevas y refinadas formas de estrés que desconocíamos. Ausencia de alumbrado público, arbitrarias multas de aparcamiento, jaurías de perros callejeros, ruidos nocturnos, la “gracia” del butano, dolores de muelas, lluvias pepetuas, victorias de Lewis Hamilton… y esta semana todo lo anterior, más el Frío.


Su Majestad el Frío campa por aquí como no campara el hijoputa de El Cid por las tierras valencianas. Gracias a Dios, yo al Frío lo había conocido de lejitos, hasta ahora. Lo saludé hace unos años en el estado de Nueva York, a veinte grados bajo cero, con los mocos congelados. Le daba los buenos días cada mañana en el condado de South Yorkshire, apenas durante la longitud de un pasillo. He pasado noches furtivas con él en ciertas casas de Extremadura y Carolina del Norte. Todos los fines de año me lo encuentro al amanecer, él ataviado con su traje de gala, yo también. La última vez que el Frío y yo nos habíamos visto fue en el mes de abril pasado, a las puertas de la (cerrada) estación de Atocha a las cinco de la mañana.

El Frío se volvió a colar sin invitación aquí la semana pasada, en mi casa, en mi cama, dentro de mis huesos, en mi cerebro. Confundiéndose con el dolor de muelas. Su heraldo fueron las tostadas frías que me zampo cada mañana antes de ir a trabajar, o ese agradable paseo a la intemperie por el patio para encender el dichosito calentador de butano. ¿Habéis visto ese anuncio de Gas Natural en el que el pavo se despierta y estaba dentro de la cama con un forro polar y gorro de lana puestos? Pues entonces me habéis visto a mí a las 7 de la mañana todos los días.


Salvo que en Cosica no hay Gas Natural, ni la casa en la que vivo es mía para contratarlo. En Cosica hay edredones de IKEA, mantas de Ezcaray, calentadores Taurus, chalecos de lana de Springfield, chaquetones de El Corte Inglés. Y un hombre joven, cada mañana, tarde y noche contra el frío blanco, al que no le queda siquiera el consuelo de hablar del tiempo porque eso aquí no es noticia.

domingo, 2 de noviembre de 2008

DA: con un par


“Das muy bien en televisión, y Dani ha perdido el tren”
-La Costa Brava



Llevaba bastante tiempo queriendo escribir aquí sobre DA, en especial sobre su último disco Pulse y espere (2007). No sabía cómo hacerlo, le estaba dando vueltas hasta que me enteré de que venía a Miciudad a dar un concierto: “es la ocasión perfecta”, pensé. Para quien no lo sepa DA es el nombre artístico de Daniel Garuz, uno de los cantantes y guitarristas de La Costa Brava. Estuvo con ellos –si no me equivoco- en sus cinco primeros discos, de hecho lo nombran en una canción del cuarto.

Dani Garuz es autor del tema de La Costa Brava “La música, las drogas, el láser, las minifaldas”, en cuyo título me inspiré para hablar del ContemPOPránea. Ya sabéis que La Costa Brava es un grupo al que tengo muy presente en Estatuas Verdes, y que su líder Sergio Algora murió trágicamente este verano. Pues este DA o Daniel o Dani es un tipo cuya música en solitario también me parece superinteresante (¿Has dicho superinteresante, Porerror? Lo siento, señora, todos los días no se puede escribir bien), desde que escuché canciones de su primer disco en solitario en el glorioso (para el indie español) otoño de 2005: también sacaron disco Tarik, Sidonie y Lori Meyers.


Me compré aquel disco, Dormidos en el zoo, que me pareció estupendo, tenía todo lo que me gusta del pop: melodías pegadizas, letras inteligentes, guitarras chulas… y nada de ese aire del indie patrio que toma a los oyentes por imbéciles, sea por la vía ñoña o por la hermético-culturetoide. Tras tres años sin saber de DA deduje que se habría rendido, que lo habría abducido algún trabajo de oficina, de esos que los músicos indies españoles se ven obligados a tener porque son pobres. Un día, no sé si enredando por Internet, me da por mirar y descubro que DA había editado otro álbum, a finales del año pasado.

El disco –autoeditado- lleva ya un año en la calle pero yo no me había enterado. Del primero tuve noticia por Radio 3 (cómo no), de este, si no llega a ser por el azar, igual a día de hoy no tengo noticia. Esto se lo digo con cariño a Dani desde aquí: macho, búscate otra agencia de publicidad (él y yo sabemos por qué). Fue en el blog de otro ex Costa Brava (Fran Fernández) donde me enteré que DA estaba de gira, que venía a tocar a Miciudad por un precio tirado. Me hizo bastantísima ilusión, apunté el bolo en mi agenda y volví a escuchar Pulse y espere, que había comprado por correo hace tres meses.


Anoche acudí al concierto con un amigo, se lo había dicho a otros cuantos pero ninguno más se animó. Fui a una sala de Miciudad en la que se hacen muchos conciertos; no es que la acústica sea especialmente buena pero uno ha podido ver allí entre otros a la buena vida, El Niño Gusano, La Costa Brava, La Habitación Roja, Nosoträsh, Tarik y la Fábrica de Colores… es un sitio con bastante encanto, y mola estar allí de conciertito, codo con codo con la peña coreando las canciones. Después, como no es tan grande, es frecuente poder hablar con los artistas, hacerse fotos con ellos, que te firmen discos, comprarles merchandising, en fin, toda la parafernalia que convierte a la música en un hobby, y en este sentido Daniel Garuz no fue una excepción.

El concierto, con no ser como yo esperaba, estuvo muy interesante. DA defendió su repertorio con un par, acompañando de batería, guitarra, bajo y, en ocasiones, teclado. En su grupo están también Eloy Cases y Enrique Moreno, otros ex de La Costa Brava. Yo tenía curiosidad por ver cómo se portaban en directo unas canciones –sobre todo las del segundo disco- bastante movidas, y no faltaron los temas más bailables y discotequeros. DA tuvo su momento ochentero, bajándose del escenario a hacer breakdance entre el público.


Tampoco faltó el rap en “El entrenador” (tema que cerró el concierto), una canción muy chula pero no acabo de verlo a él en el papel (gente como el Sabina o Prince ya nos advirtieron de los peligros de meterse a rapero sin serlo). Otros temazos del segundo disco: “Warro”, “Botas blancas”, “Sekiemba berlaver”, “Tengo ganas”, y de su primera entrega no faltaron las dos que yo más esperaba “Todo puede ser” y “Velocidad absurda”, además de “Para siempre”, “Sopa y gazpacho”, “El futuro más acá”, “Tigres vegetarianos”, “Círculos polares” o su fidelísima versión del “Girlfriend In a Coma” de los Smiths: “Mi chica está en coma”.

En definitiva, que Dani Garuz y su grupo ofrecieron un espectáculo de primera fila dentro de la música indie española, y la cosa no deja de tener su mérito, puesto que el público de la sala que fue a verle anoche lo componíamos seis personas. Me quito el sombrero ante los artistas.
 
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