Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Countdown to Cosica


“Mañana a esta hora, ¿dónde estaré? En una nave espacial en algún sitio, navegando por un mar vacío”.
-The Kinks


Hay una canción de Iron Maiden que se titula “Dos minutos para la media noche”, y trata de la cuenta atrás para el durante un tiempo tan temido holocausto nuclear. Cuando vas a Salamanca, en la Catedral Vieja hay una capilla donde dicen que pasaban la noche los estudiantes justo antes de un examen importante, y que de ahí proviene la expresión “estar en capilla”. Si no es verdad, está bien traído, como dice (más o menos) el proverbio italiano.

Yo esta noche me encuentro en un estado de ánimo mezcla de la canción de Iron Maiden y la Capilla de Santa Bárbara de Salamanca. ¿Motivo? Porque mañana empieza mi trabajo en Cosica (provincia de Nunca Jamás). Mañana es mi primer día en el nuevo trabajo y también pasaré a ocupar la casa que he alquilado. Tampoco es para tanto, ¿no? Pues coja usted y empiece un blog si quiere contar sus penas, señora, que aquí estoy yo con las mías.

Para mi nueva casa voy a tener un mogollón de compañeros de piso. De momento, mañana me acompañarán Paul Auster, Enrique Vila-Matas y todo el reparto de la serie británica Black Books (2000-2004). También se vendrán a vivir conmigo Ken Stringfellow, los Kooks, los Fratellis -el grupo musical, no los malos de la película Los Goonies (1985)-, Daniel Garuz y la Novia de Kill Bill Vol. 2 (2004). Pronto han confirmado su asistencia Tim O’Brien, Philip Roth, Jonathan Swift, P.G. Wodehouse y David Foster Wallace, entre otros.

Por espacio no va a ser, ya que mi casa es grande, y estáis todos invitados, por supuesto. Algún que otro excompañero de trabajo (¡Dios, cómo jode decirlo!) ya me ha hecho la bromica de que voy a andar allí, por mi mansión, en plan gorro de dormir y candelabro, ahuyentando a los pequeñines de la localidad como si fuese el Gigante Egoísta o aquel pavo del episodio “La última función” de Verano Azul (1981). De Internet ya hablaremos otro día.


Entiendo que hasta Cosica llega la red de redes, pero de momento hasta mi casa no, aunque lo pienso subsanar dentro de poquísimo tiempo. Con esto aviso de que es posible que la periodicidad cuasidiaria de Estatuas Verdes se vea comprometida un poco durante este mes de septiembre, pero seguiré al pie del cañón, no os quepa duda. Espero que vosotros hagáis vuestra parte y continuéis también dando caña, como voy a continuar yo. Por favor, fans de Dylan, de Garzón, de Leonor Watling, del fútbol, no me dejéis abandonado. Y a todos en general, espero seguiros leyendo por aquí.

Cuando tenga Internet en casa fijo que escribiré todos los días, entre otras cosas porque preveo que esta va a ser una de mis actividades más importantes de la jornada. Y ya me dejo ya de monsergas, que el post de hoy no está quedando muy divertido, ¿no? Garzón, Garzón, Garzón, Duquesa de Alba… (espero haberlo arreglado un poco). Acabo como empecé, cantando un tema de los Kinks, esta vez “Better Things”: “Acepta tu vida y lo que te trae, espero que mañana encuentres cosas mejores”.

domingo, 7 de septiembre de 2008

No es otro estúpido post


“Tú eres mi novia, no Molly Ringwald, así que ¿por qué no te quedas a pasar la noche?”
-Hefner


Mañana comienza la segunda temporada de Física o química en Antena 3. Empieza de verdad, no la fantasmada de la semana pasada, cuando nos engañaron haciéndonos creer que empezaba (1 de septiembre, la gente está sensible, los chavales estaban de exámenes) para luego zamparnos la repetición del último episodio de la primera temporada. ¡Injuria!

Cuando hablé aquí de esta serie, una lectora anónima me acusó de no tener ni puta idea de cómo funciona un instituto, afirmación con la que estoy de acuerdo en un 110%. Tal vez tenga una pequeña excusa, y es que mi conocimiento sobre la juventud y la adolescencia proviene en grandísima medida de las pelis (yanquis) que se han hecho reflejándolas. A propósito de esto, me parto el ojete esta noche viendo en TVE1 un subproducto llamado No es otra estúpida película americana (Not Another Teen Movie, 2001). El título inglés hace referencia al género de pelis adolescentes, estas comediotas instituteras que tantísimo me gustan.

La peli que veo es una parodia de todas las de este estilo, algo así como Aterriza como puedas (1980) de las del género de catástrofes aéreas o Scary Movie (2000) de las de terror adolescente. Me río, me río y me río, viendo esta peli malilla, y me descubro a mí mismo pillando millones de referencias, como si fuese un Borges o un Umberto Eco de mierda, solo que en lugar de la Biblia, Dante o Swedenborg, a mí el intertexto postmoderno me lo proporciona el cine juvenil institutero USA.


El esqueleto de la trama está sacado de Alguien como tú (1999) y 10 razones para odiarte (1999): un chico popular hace una apuesta para ligarse a la pardilla-que-luego-resulta-ser-guapa, solo para descubrir que se ha enamorado de verdad. Luego rondan todos los tópicos de este tipo de pelis: los castigados de mal rollo, el entrenador de fútbol americano, la estudiante de intercambio guarrilla, la fiesta sin padres, escenas en los vestuarios, el pacto para perder la virginidad antes de que acabe el curso, las animadoras… y todo confluye en el momento más importante, el “baile de graduación” (senior prom): con su grupo musical, su elección de Rey y Reina del baile, sus enredos…

Lo que en las demás pelis se toma en serio es aquí objeto de una estupenda parodia, nada más os digo que el instituto donde se desarrolla todo se llama John Hughes High, en homenaje al director de clásicos del género teen como Dieciséis velas (1984), La chica de rosa (1986), El club de los cinco (1985) o Todo en un día (1986). Otras pelis más o menos explícitamente citadas/parodiadas en No es otra estúpida… son A por todas (2000), Nunca me han besado (1999), Crueles intenciones (1999), American Beauty (1999), Risky Business (1983), Road Trip (2000) y sobre todo, American Pie (1999).

Para colmo, la peli cuenta con cameos enormes, entre ellos Molly Ringwald (la musa de John Hughes), Melissa Joan Hart (Sabrina, la bruja adolescente), Lyman Ward (el padre de Matthew Broderick en Todo en un día), Paul Gleason (el director del insti en El club de los cinco) y Mr.T (M.A. Baracus en… ¿hacía falta explicarlo?)


La música es parte importante de estas pelis, sus bandas sonoras siempre fueron semillero de grandes canciones (Simple Minds = El club de los cinco, etc), y en esta se escuchan, generalmente versionados, temas de Depeche Mode, New Order, Nena, OMD, The Smiths, Spandau Ballet o el citado de Simple Minds, pero también hay hueco para lo contemporáneo. Por ejemplo, el grupo que actúa en “el baile” es Good Charlotte, y hay un número musical en plan West Side Story (1961) compuesto por Ben Folds.

Por todo lo anterior, este tipo de películas me encantan, lo confieso: me chiflan. Lo normal de las pelis de adolescentes no es que acaben como Carrie (1976), sino como una pastelada en la que todos son felices, beben ponche y comen perdices. Si a todo ello le sumamos que los actores y actrices que hacen de adolescentes suelen ser veinteañeros, claro está, esto tiene poco o nada que ver con la realidad; ahora me planteo que puede que este tipo de comedias no sea la mejor fuente para conocer cómo es realmente la juventud institutera, después de todo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Nobleza obliga


“La Duquesa es un símbolo de tener unas tierras, entre otras cosas, que no se las ha ganado”.
-Diego Cañamero (Secretario General del Sindicato de Obreros del Campo)

“Eran unos delincuentes, no eran ni jornaleros, y además está pasado de moda el odio de clase”.
-Cayetana Fitz-James Stuart (XVIII Duquesa de Alba)



Es la noble con más blasones del mundo. Es Grande de España veinte veces. Y además, por rama de Winston Churchill es sobrina de Lady Di (y no es coña). Fue suegra de Fran Rivera y de Mar Flores. De todo esto me entero en un programa late night de Antena 3 que explota la presencia en el candelabro de la Duquesa a propósito de su no-boda. Hablan de ella como si fuese Rambo: “Es la última de una élite”.

Y es que no veas cómo estamos con la Duquesa de Alba, oiga, la tenemos hasta en la sopa. La verdad es que siempre ha estado ahí. Y es una asidua de los programas del corazón ahora, de la revista ¡Hola! hace más de cuarenta años. No veas cómo cagaba ante las cámaras su perro “Flasito”, que iba una mijita suelto de vientre, como puntualmente nos informó El Tomate hace unos meses. El programa de esta noche nos devela una serie de datos fascinantes sobre tan nobilísima figura.


Que si Felipe González metió mano para que le fuera concedido el título de Hija Predilecta de Andalucía en 2006, que si se casó con un ex-cura intelectual y rojo en 1978, que si Picasso le propuso hacer una nueva versión de las Majas (vestida y desnuda) y su primer marido se lo prohibió… Que si en 1991 la Junta de Extremadura le expropió 3.000 hectáreas de campo “por uso indebido” y eso para ella fue como sacudirse la tierrilla de los zapatos… Que si los del SOC la denunciaron porque los insultó cuando la insultaron… Que si su colección de arte es la mejor de España.

Que si sus pasiones son: la Semana Santa, los caballos, el baile flamenco y las obras de caridad… Podrá decirse lo que se quiera sobre esta mujer, pero a mí me resulta –juicios aparte- un personaje absolutamente f.a.s.c.i.n.a.n.t.e. Se codeó con Cary Grant, con Bing Crosby, con la Reina Isabel II de Inglaterra… ha pasado la gran cosa con sus seis hijos y sus nueve nietos. A este currículum añado yo que es un personaje recurrente en las historietas de “Ortega y Pacheco” que pinta Pedro Vera en El Jueves (junto a Maradona, Miguel Bosé o Ángel Cristo).

La noticia estos días es que la buena señora ha estado a punto de casarse con no sé qué pavo (los detalles están en la prensa). A su edad, a los 82 años, parece que se ha enamorado de un hombre que unos llaman “empresario” y otros tildan de “aventurero”. En realidad el anuncio de la boda se ha filtrado por la prensa, y se ha desencadenado tal tormenta que días después la Casa de Alba ha recogido vela. Se trataba de un matrimonio de compañeros, qué duda cabe, y no ha faltado quien ha visto en el globo sonda una desesperada llamada de atención a sus seis hijos, que según se dice no se ocupan de ella todo lo que debieran (o ella quisiera).


Al final, han sido sus hijos los que le han quitado de la cabeza la boda, pero en todo caso, la “amistad” o la relación entre el caballero y la Duquesa continúa, se ha comunicado oficialmente. La última vez que estuve en Madrid pasé por el Palacio de Liria, y me imaginé a la ya no joven pareja yendo a un concierto en la Sala Heineken de la calle Princesa, o acudiendo a comprar discos de country alternativo a la cercana tienda Radio City.

Los nobles, como bien sabemos ahora que hay democracia, son personas normales. Hoy día noble puede ser, pongamos por caso, un jugador de balonmano, un actor de cine o un escritor. Esto se refleja muy bien en la novela El Gatopardo (1958), en la que todo un Príncipe se ve superado por los acontecimientos de su época y solo tiene ganas de irse a mirar las estrellas. A esta Duquesa le pasará tres cuartos de lo mismo: ya no es la mayor latifundista de España, ni siquiera de Andalucía. Y no olvidemos que es sobrina de Lady Di.

jueves, 4 de septiembre de 2008

De Hitler, Garzón y girasoles


Sabéis la última de Garzón, ¿no? Ahora le ha dado por hacer un censo de todos los muertos (del bando republicano solamente, claro) de la Guerra Civil, y anda pidiendo listas a los ayuntamientos, parroquias y obispados. Un pavo comete la mayor barbaridad y le cae la mínima, pero claro, “como se le juzgó con el Código Penal antiguo…”. Otro pavo roba o asesina hace X años (menos de setenta, seguro) y no le pasa nada porque “ya ha prescrito”. De 1936 y 1939 hubo una guerra y entre Sherlock Holmes, Garzón y la Memoria Histórica la van a dictaminar ahora.

Este es el contexto en el que ve la luz Los girasoles ciegos (2008), última película de José Luis Cuerda, con guión a medias entre el director y nuestro recordado Azcona. La idea de la peli está sacada del libro homónimo de Alberto Méndez (1941-2004), obra que me encantó leer, y además don Cuerda es uno de mis directores españoles favoritos. Esto lo tenía a favor, pero también he de reconocer que la cosa me daba bastante miedito. Todo esto enlaza con el párrafo anterior porque tanto el libro como la peli se desarrollan durante la primerísima posguerra.


Si queréis un juicio de la peli os diré que es correcta, en palabras de un amigo, “no aporta mucho al género”. Y es que vista así, la peli entretiene y catartiza, hace hincapié en los aspectos más sórdidos de la historia, y en líneas generales está correctamente narrada y presentada. Desgraciadamente, carece casi por completo de la profundidad poética o filosófica del libro en que está inspirada. Se trata de una peli más sobre la Guerra Civil/represión, con sus curas cantando “Cara al sol”, sus falangistas bravucones, sus fachas de bigotito y pistola Astra… lo de siempre, vaya.

Sumémosle a esto retratos de Hitler, seminaristas que adoran a Onán, referencias a que Antonio Machado era “bueno” y José María Pemán era “malo”, y ya tenemos un producto listo para hacernos salir corriendo… o casi. En realidad, la historia está bastante bien, y no carece de sutileza, aun abundando en el tópico. Los diálogos son muy sólidos (y fieles al libro, por cierto) y las interpretaciones muy muy meritorias.

Lo que a mi juicio le sobra a la peli ya lo he dicho, lo que le falta es la poesía, que salió por la ventana en el momento en que a las cuatro historias de Los girasoles ciegos (libro, de 2004) se les amputaron dos. Me explico: el libro es una ¿novela? o un conjunto de cuatro relatos largos levemente hilvanados, y para la peli se han cogido solo dos, y uno de ellos tan solo anecdóticamente. El que queda, el de más carga moral y fuerza dramática, está rodado de manera notable. La pena es que falten muchas cosas que a mi entender hubiesen dotado a la peli de ese punto especialísimo de que carece.


Por ejemplo, de las “dos Españas” se ven reflejadas en la peli de la siguiente manera: la Nacional, como algo sórdido, autoritario y dogmático, el bando vencedor. La Republicana, como lo humillado, lo negado, los vencidos, criminalizados. Y esto es correcto pero incompleto. Resulta maniqueo. ¿Dónde está el resto de España? Los nacionales con escrúpulos y humanidad repugnados ante la carnicería de Franco, los republicanos capaces de mentir para salvar la vida… todo esto no sale en la película, sospecho que porque no interesa, pero sí en el libro. Es mucho mejor sacar a un religioso putero y un comunista abatido a tiros por la espalda.

Y la poesía, siempre la poesía, ausente, la primera víctima de esta Guerra Civil de celuloide. En fin, yo solo espero que el juez Garzón no vaya a ver la película, porque si no capaz es de abrir un sumario del caso de la falsa viuda y el diácono rijoso.

martes, 2 de septiembre de 2008

Discazos

Permitidme un pequeño post musical, ahora que dizque se acaba el veraneo, y que todos hemos vuelto a trabajar y esas cosas. Música para oxigenar el cerebro y permanecer fresquito, que a pesar de estar ya en septiembre, por aquí no remiten los calores. Algún día os hablaré sobre mi teoría de música refrescante y música que da calor. Por el momento, baste saber que los dos discazos que os he traído hoy son de los veraniegos.


Cara A. Casualmente, además de la música más bonita que existe, la palabra inglesa pop quiere decir “refresco”. Nos llega aquí una golosina cuyo efecto es equiparable a que una persona muy querida te soplara en la carita. Me refiero a She’s About to Cross My Mind (2007), del duo Americano de power pop The Red Button. A estas alturas, decir que el power pop trata de emular los sonidos de los años sesenta es decir lo obvio, pero pocas veces se actualiza esto con tanta precisión como en este disco. Coordenadas: Beatles, Beatles y Beatles, circa 1965-66. Y no hay más. Bueno, si, la última canción, “It’s No Secret” es la única que se desmarca un pelín del resto, sonando más contemporánea, digamos, como unos Teenage Fanclub.

El disco se abre con un pepino titulado “Cruel Girl”, en el que desde las guitarras hasta el timbre de las voces nos recuerda a Lennon y McCartney. A ver, no se trata de una mera fotocopia, ni de (solamente) un ejercicio de nostalgia, pero estos grupos no se entenderían sin las referencias a las que aspiran parecerse. La canción que da título al álbum y otras como “Hopes Up”, que parece un descarte de Help!, nos retrotraen al año 1965 de una manera deliciosa. “Gonna Make You Mine” parece desentonar un poco a primera vista, por sus ritmos garajeros, pero nunca debe olvidarse que los Beatles no fueron ajenos al organito Vox y a pegar gritos.

Si os interesan estas cosas, leeréis que el disco es una muestra de Mersey Beat, lo cual es falso porque se trata de algo más elaborado, complejo y pulido (para entendernos, en 1965, los Beatles ya habían dejado atrás el estilo llamado “Mersey”, en referencia al río que baña Liverpool). Si queréis un marchamo de calidad –si no os fiáis de Porerror, vaya-, os diré que este disco fue votado como el mejor del año pasado por los críticos del foro Power Pop Action! Si queréis un piropo más impresionista, pensad que la canción más larga dura 3 minutos y 41 segundos.


Cara B. Si The Red Button encarnan a los Beatles cuarenta años después, The Hi-Risers serían todos los demás grupos de la década juntos. En efecto, su notabilísimo disco Once We Get Started (2008) bien pudiera calificarse de mini-enciclopedia de todos los estilos blancos del pop-rock de los 60. La pegatina del CD nos advierte en letras mayúsculas: NO COMPRE USTED ESTE DISCO… si no le gustan los Beach Boys, la Invasión Británica, el rock and roll americano y las melodías en general. Irresistible, ¿no?

Siendo power pop (o rock-pop, o pop-rock), The Hi-Risers no suenan tan jodidamente retros como los mencionados antes The Red Button. Estos hacen una música que parece levemente más moderna. Pero anclada en la tradición, qué duda cabe. A los estilos o géneros citados en la pegatina yo añadiría el rockabilly de “She’ll Be My Ruin”, el country Bakersfield de “18 Wheels of Love”, el rhythym and blues blanqueado de “Hole In My Heart” o el sonido chicle de “Boom Chicka Boom”. Incluso hay una canción que es hermana de varias de los Kinks, el “ATM Inside”.

Una obvia crítica que se le pueden hacer a estos grupos es que suenan como los antiguos, pero esto para ellos resultaría un halago. Como bien dijo un amigo en cierta ocasión, a propósito de las canciones de Jarabe de Palo: “si me gustan todas, ¿qué más da que sean todas iguales?” Pues eso. Que el que pasa calor oyendo música es porque quiere.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Putin salva la vida a un equipo de TV abatiendo a un tigre siberiano


“¡Tigre! ¡Tigre! fuego que ardes
en los bosques de la noche,
¿Qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?”

-William Blake


Cuando Putin despertó, el tigre todavía estaba allí. Y también el telediario de Antena 3, que hoy nos recordaba aquello del síndrome postvacacional. Hablé de Rusia hace unas semanas y no quisisteis creerme. Y hoy, mirad lo que ha traído el gato (digo el tigre).

Siempre se ha dicho que algo “huele a tigre” cuando apesta, lo mismo por eso se le llama “tigre” a los cuartos de baño, o eso al menos me quieren hacer creer los que traducen pelis y se encuentran la palabra “john” o “loo”. ¿Puede algún lector de Despeñaperros para arriba confirmarme si en alguna parte de España se le llama, efectivamente, “tigre” al váter? Me quedaría mucho más tranquilo.

Pero aquí también hemos tenido otros tigres menos escatológicos, como Tigre Juán: El curandero de su honra (1926), la novela de Ramón Pérez de Ayala o aquel recordado El Tigre de Chamberí (1957), desgüevante película de boxeo protagonizada por José Luis Ozores, QEPD.

También existe –dicen- el “salto del tigre”, y qué me decís de aquel Tigrekán, dizque mote impuesto por los liberales al rey Fernando VII, y rescatado por Federico Jiménez Losantos para bautizar con él a Felipe González (Tigrekán II, of course!), entre el liberalismo y el despotismo asiático. No confundir con el Capitán Khan, ese policía vietnamita o laosiano que, según el servicio secreto español entregó a Luis Roldán.


Y es que Asia es el reino de los tigres: el que ha dormido Putin de un dardazo era siberiano, el que más nombre tiene es el tigre de Bengala. Y ahí estaba Sandokán, “el Tigre de Mompracén” o “de Malasia”, según le diera a su autor Emilio Salgari, que dicen que no vio el mar en toda su vida, y menos mal: porque si lo llega a ver todavía nos lo está describiendo (ríete tú del “mar verde moco” de James Joyce y de los tropecientos tonos de verde de los irlandeses).

El tigre fascina siempre a propios y extraños, ahí estaba Borges, atigrado a más no poder. Su poema “El otro tigre” nos lo deja bien clarito (“Un tercer tigre buscaremos” –a lo mejor es el que ha encontrado Vladimir Putin). El buen hombre –Borges, no Putin- no estaba tranquilo si no sacaba a relucir un tigre en cada uno de sus relatos. Ahí estaba el entrenador de Rocky (“La mirada del tigre, Rocky”), y aquel ¿espantoso?/¿bonito? tema “Eye of the Tiger”, que cantaban Survivor en 1982.

El tigre puede ser fiero, como Shere Khan de El libro de la selva (1894) de Kipling, que era cojito, y, como bien apunta la Wikipedia, carecía por tanto de la “terrible simetría” del protagonista del poema de William Blake. Otros tigres feroces serían el grupo de rock feminista Le Tigre o el comando de G.I. Joe: Tiger Force. Tigres blandengues serían por el contrario Tigger, el colega de Winnie the Pooh (¿de quién aprendió ortografía A. A. Milne, de Blake?) o aquel otro tigrazo de un telefilm Disney que aterrorizaba a un pueblo (menos a los niños, claro): Un tigre anda suelto (1964), con aquella campaña tan pegadiza de “Salven al tigre… salven al tigre, ¿os acordáis?


En el término medio estarían Hodori, la mascota de las olimpiadas de Seúl ’88 (ahora que están tan de moda el olimpismo y las gaitas) o Toni, el de los Frosties de Kellogg’s, sí, el de “Despierta el tigre que hay en ti”. Y, bueno, esto por no hablar de aberraciones tales como el “ligre” o el “tigrón”, animales que por cierto nombra Daniel Garuz en su último y estupendo disco. Daniel Garuz (por nombre artístico Da) ya dedicó en su anterior trabajo un tema a los “Tigres vegetarianos”, concepto paradójico que nos recuerda al cuento “El rinoceronte” de Juan José Arreola, donde también aparece y se explica muy bien.

Si es que, como dijo uno, todo está conectado. Bueno, me vuelvo a ver Antena 3.

domingo, 31 de agosto de 2008

Meryl mola


Hace unos diítas que el buen Migue soltó en un comentario una cosa en la que tengo que darle la razón. Él dijo, a propósito de El caballero oscuro, que no era creíble perder la cabeza por Maggie Gyllenhaal. Es cruel decirlo, pero es así. Y sin embargo, qué buena actriz es la chavala, ¿no? Seguramente los chinos la hubieran puesto a ella doblando a Jessica Alba o a Megan Fox.

Salgo de ver en el cine ese divertimento músico-vocal titulado Mamma Mia! (2008) y, tranquilos, no voy a hacer la crítica, pero esto me ha decidido por fin a escribir un post que tenía pendiente desde hace casi diez meses. Se trata de hablar en términos laudatorios de otra actriz no guapa, de hecho me resulta repulsiva (lo siento) pero que actuando es lo mejor desde el chicle. Me refiero a Meryl Streep, en mi humilde opinión la mejor actriz del mundo, si definimos actriz como una señora que cobra por hacernos creer que es otras personas. Y Meryl lo es, la hijaputa, es una persona diferente cada vez.

En Mamma Mia! la peli es ella, desde luego, y lo mejor no es su vis cómica, que no es una novedad, sino su expresión corporal (vale, aceptamos “baile”) y su manera de interpretar las canciones. No es Madonna, claro, -aunque deben andar por la misma edad- ni faltona que le hace. La buena señora ha tenido catorce nominaciones a los Oscars, habiendo ganado dos, y realmente me parece muy poco para esta especie de nueva Katherine Hepburn. Cuando se muera –Dios la conserve muchos años- ya veréis cómo todo será lloverle homenajes.


Como tampoco voy a escribir aquí su carrera sino solo a dar unos apuntes de mis vivencias con sus pelis, quisiera empezar en un orden autobiográfico, no cronológico. La primera vez que oí hablar de ella fue en Esta casa es una ruina (1986), en la cual una banda de rock travesti se había llamado como ella. Luego la he ido viendo en algunas películas y, sin ser fan suyo, debo decir que me ha dejado absolutamente fascinado. Creo que en Las horas (2002) me conquistó, haciendo de Clarissa Vaughan, esa nueva Sra. Dalloway. Su papel de ama de casa insatisfecha en Los puentes de Madison (1995) tampoco es manco, tanto que por una vez me hace soportable una peli de Clint Eastwood.

Si queremos liarla parda con sus dramones, capítulo aparte merecen Memorias de África (1985) –haciendo de la inaguantable esnob Karen Blixen-, La mujer del teniente francés (1981) donde interpretaba dos postmodernos papeles y, sobre todo, La decisión de Sophie (1982): amigos, eso sí que es llorar. Por esta ganó un Oscar, y creo que el otro fue por Kramer contra Kramer (1979) que confieso que no he visto, pero estoy deseando.


También sale por ahí en Manhattan (1979), en Julia (1977), en El cazador (1978), joder, si es que esta mujer lleva más de 30 años en el candelabro… No he visto algunas de sus películas más conocidas, ya digo, pero lo que he visto me basta para dedicarle tantísimos elogios. Lo que más me gusta es su versatilidad, la capacidad que tiene para hacerte creer en cada caso que es la persona que está interpretando. Ya puede ser un dramón sobre los nazis que una comediota de mucha risa. Cómo está ese papel en La muerte os sienta tan bien (1992), o esos más recientes en Secretos compartidos (2005) –la psicóloga/suegra- o El diablo viste de Prada (2006).

Esta última peli, con su impresionante papel de Miranda Priestley (el trasunto de la despótica directora de Vogue USA Anna Wintour) fue en realidad la que me sugirió la idea para este post, que hasta ahora no le he pagado a la señora Streep. Engáñenos más, por favor, hágase usted pasar por más gente.
 
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